jueves, 28 de junio de 2007

MANÍAS

Pudiera ser cosa de todas las familias, pero yo sólo lo he visto en la mía. Al menos manías tan destacadas como tener una taza específica para equis cosa, o una cuchara que es "MI cuchara". Mi abuelo tenía su cuchara sopera. Había un gran caos a la hora de la comida si la cuchara que estaba "en su lugar" no era ESA cuchara. Su lugar era "SU” lugar y tenía su silla concreta. Al igual que mi abuela. Que nadie osara sentarse ahí ni en esa silla...

También en la sala tenía "SU" lugar, junto a la ventana, donde leía el periódico todos los días. Si llegaba una visita y mostraba la intención de sentarse en el lugar de mi abuelo, de inmediato se le convidaba a sentarse en otro lugar que no fuera ese, porque "ahí se sienta mi marido".

Así que yo, cuando me vi en la, ahora sí, certera intención de dejar el hogar materno, una de mis primeras tareas fue la de buscarme sustitutos para ciertas cosas. Empecé por "la taza de los huevos tibios", que afortunadamente encontré en Florencia. Una muy parecida a la que usaba en casa de mi madre. La compré de inmediato. Hasta la fecha, la uso sólo para comer huevos tibios o crudos. Me faltaba la cucharita. Esta última la encontré en un chinódromo, que es como llama mi marido a los bazares chinos.

Lo más curioso del caso es que mi madre usaba la misma taza y la misma cuchara para la misma cosa. Pero de eso me enteré hasta que volví al hogar materno, como año y medio después de vivir fuera de México.

Todo esto viene a cuento porque el otro día me cargué mi taza “del café”. La despostillé del borde. Pero es mi taza del café, demonios!!! Guardé los pedacitos y los pegué con “Kola-Loka” o “Súper Glú (o Loctite. Aquí tiene muchos nombres el pegamento ese)”, según de qué lado del charco me leas. Ahora el borde es un poco rasposo. Pero sigue siendo mi taza del café. También tengo otra, que es mixta. O sea, la uso para el “Cola-kao” o “Choco-milk” y para los tés.

De México me traje también unos vasos grandotes, que allá usaba para el “Choco-milk”. Esto cambió aquí a raíz de que me puse a dieta y tuve que empezar a controlar cantidades. Esos vasos, sin embargo, son útiles también para preparar micheladas.

Cuando fui a Galicia a limpiar petróleo, a cuenta de lo del Prestige, el alcalde de Noia nos regaló a todos los voluntarios un plato artesanal de ahí. Y ese es “el plato del pan”. Quedó para eso, por aquello de no usarlo con cubiertos y no rallarlo. Y es un buen plato del pan.

Hace tiempo que le digo a mi madre que soy un poco Monk. El personaje me recuerda mucho a mí, sobre todo en la presentación, cuando aparece pisando en un caminito de piedras sólo por donde no hay rallas. Yo recuerdo que hacía algo así de niña, pero no estoy segura de si era en casa de mi abuela o en dónde. Pero siempre que pasaba por el caminito ese evitaba pisar las rallas. Aunque mi madre tuviera prisa, caminaba por ahí dando brinquitos. Pero me rehusaba a pisar las rallas. ¿?

Pues eso. Ahora el mundo ya sabe que vivo a merced de la vajilla. Cuando se despostilló mi taza del café, mi marido sugirió: “habrá que buscar otra”. Yo contesté: “Pero si es mi taza del café!!!”. Por eso la pegué y por eso la sigo usando. Habrá que viajar más y buscarme un repuesto, supongo (no recuerdo dónde la compré, pero ninguna de las 3 tazas es de Vitoria, aunque sólo la de Florencia es de fuera de España).

Mi buena suerte radica en que mi marido me acepta con todo y mis manías y me las respeta. Falta ver, si se nos ocurre multiplicarnos, que nuestros vástagos hereden alguna manía. Habrá que estar preparados.

Un besazo a los que tienen vajilla uniforme.

miércoles, 13 de junio de 2007

CONTINENTES, CONTENIDOS E INCONTINENTES

Pase que en Televisión Española digan que México está en Centroamérica. Pase que en Radio Vitoria se refieran a Laura Esquivel como "escritora sudamericana"...

Pero que en un capítulo de Bones hablen de ir a Colombia como "ir a otro continente" me parece ya excesivo. A todos los que viven fuera de México les tengo una primicia de primera plana: MÉXICO se escribe con EQUIS (X) y está en NORTEAMÉRICA, aunque les pese a los gringos. Y hablando del "país más poderoso del mundo"...

Me molesta sobremanera que se refieran a sí mismos como "América". "América somos todos, señores, desde los que malviven en Groenlandia, hasta los que cohabitan con los pingüinos en la Patagonia. YO soy AMERICANA, con todas las de la ley. Imaginemos por un momento que, por poner un ejemplo, a los franceses les dé por referirse a sí mismos como "Europa". Y entonces cada vez que su primer ministro habla de Francia dice sin tapujos "Europa" o "nosotros, la gente Europea". Y que en alguna serie francesa digan que para ir a Islandia hay que "ir a otro continente". Y que construyan un muro en la frontera con España. Y que certifiquen a España por su lucha contra la inmigración, cuando Francia importó moros al pormayor en otros tiempos... ¿Suena de locos?

Pues es lo que hace EU. Aunque le joda, México está en Norteamérica, y si en México se producen drogas es porque los gringos las consumen. Y para aclararnos de quiénes están en dónde: Norteamérica comprende desde Groenlandia hasta México. México, a su vez, colinda al sur con Guatemala y Belice. Es en estos dos países donde comienza Centroamérica y termina en Panamá y su codiciado canal. Si lo quieren identificar en el mapa, Centroamérica es únicamente el "choricito" que une la masa gorda de arriba con la masa gorda de abajo. Esa masa gorda de abajo es Sudamérica. Las dos masas gordas y el choricito forman "América".

Respecto a la serie de Bones, no me queda claro si fue un fallo de los gringos o un fallo de los dobladores ibéricos. En cualquier caso me parece imperdonable.

Saludos y disculpas por esta clase de geografía obligatoria. Mi besito en esta ocasión es para....

Tachán!!!

Sí. Tachán se ha ganado mi besito de esta edición. =P

lunes, 28 de mayo de 2007

ASUNTOS VARIOS

OMBUDSMAN VS. OMBUDSMAN
Recientemente en el DF se aprobó una ley que despenaliza el aborto en esa ciudad, promovida por el PRD. El PAN, como buen partido ultracatólico, se opone. El Ombudsman del DF la apoya. El nacional se opone ¿? El Colegio de Abogados Católicos ¿? se mueve para intentar dar marcha atrás a esta ley, apoyados por la Iglesia Católica. Dicen que es una ley anticonstitucional.

Me declaro ignorante tanto de la Constitución Mexicana como de los caminos correctos, adecuados y expeditos para poner en marcha leyes. O sea, que no soy abogado, pues. Pero, desde mi ejercicio de ciudadana, expongo:

1. ¿Con qué cara viene la Iglesia Católica a siquiera atreverse a opinar sobre el tema, cuando sobre sus espaldas pende un montón de montones de muertes, torturas pendejas y sangre, entre las Cruzadas y la Santa Inquisición?
2. ¿Cómo puede haber 2 personas que, ejerciendo el mismo trabajo, sólo que en distintos niveles, tengan posturas completamente opuestas? ¿Qué valen más: Los derechos de una madre no preparada que ve cómo su vida se va por el caño o los de un nonato que vendrá, no sólo a hacerle la vida de cuadritos a una madre que no lo quiere, sino a sufrir las consecuencias de la intromisión de unos cuantos hipócritas que se creen con derecho a meter las narices en mi vida y en la de todas las mujeres?
3. No soy pro-abortista. Considero que el aborto es una cosa fea y carente por completo de elegancia y ética. Sin embargo, por encima de mis creencias y mis deseos, defiendo el derecho que deberíamos tener las mujeres sobre nuestro cuerpo y nuestra vida. Defiendo el derecho de las mujeres de escasos recursos a tener los mismos medios que las que tienen dinero a decidir sobre su futuro y su vida cuando todavía están a tiempo. Porque, en México, la única diferencia es esa: Las que tienen dinero se van a Houston a que les hagan "un arreglito" y las jodidas se quedan en México, más jodidas, sin que a todos esos que a grito pelado dicen defender "vidas inocentes" les importe un carajo el destino de esas madres e hijos desafortunados, sin que muevan un dedo para mitigar las consecuencias de un momento de calentura mal avenido que, dicho sea de paso, la Iglesia Católica se encarga de promover al gritar a los cuatro vientos que el uso del condón y la píldora es un pecado gravísimo. Porque, seamos realistas, es muy fácil abstenerse de pecar usando un condón, pero no de pecar fornicando con el primer bistec que se nos pone por delante, en plena revolución hormonal durante nuestra adolescencia o el inicio de nuestra vida adulta.
4. Me da igual si resulta que el aborto es "anti-constitucional". No perdamos de vista que esa tan "sagrada" Constitución es una HERRAMIENTA, creada por y para el hombre, y que debería ser susceptible de sufrir modificaciones para adecuarse a las distintas eras y tiempos por los que, de normal, atraviesa una nación. Por lo tanto, si la susodicha Constitución impide que en México se imponga un derecho necesario para las mujeres, es necesaria una reforma.
5. Estoy segura de que, si los portadores del sacrosanto poder de reproducción fueran los hombres, no habría ninguna polémica en torno a este tema y la Iglesia Católica no estaría objetando un asunto que no le compete en un país que se supone es laico, porque de todos es sabido que la mentada castidad es más un mito que otra cosa.
6. La despenalización del aborto no provocará un aluvión masivo de abortos en México, como hacen creer algunos. Simplemente disminuirá y, con suerte, eliminará del todo los peligros que miles de mujeres afrontan al ejercerlo en clínicas clandestinas en donde se practican abortos sin garantía ninguna ni de pericia y conocimiento médicos ni sanitarias o de higiene.
7. ¿A alguno se le ha ocurrido preguntar qué pensamos las mexicanas al respecto? No. Seguimos siendo un cero a la izquierda. El "nomás la puntita" prima porque ellos no se quedan con la barrigota, los gastos, el desprestigio y el vilipendio de quienes ceden ante su insistencia y su (la de quienes insisten en que "nomás la puntita") calentura desobligada e irresponsable.

VISITAS SOCIALES DEL PRESIDENTE
El señor Calderón realizará una gira por Europa que incluye reuniones varias con diversas personalidades. Entre ellas, destaca una visita al Papa Benedicto Dieciséis, con la venia de nuestros diputados y senadores, a costillas de todos los mexicanos y mexicanas económicamente activos y no defraudadores del erario público. Y me pregunto yo: ¿Por qué el señor Presidente no deja esa visita de cortesía para sus vacaciones o para una ocasión en la que tenga que ir a Italia a otro asunto que sea verdaderamente laico, como indica nuestra tan sagrada Constitución respecto del gobierno de nuestro país? ¿En qué nos beneficia a los mexicanos que don Calderón visite a don Benedictino? Que alguien me lo explique, por favor.

MAESTROS Y... ¿EDUCADORES?
Están que trinan por una modificación a la ley del ISSSTE. No sé en qué consiste la susodicha modificación y, visto lo visto, no es que me interese del todo. Esos que se llaman a sí mismos "maestros" van por todo el país haciendo destrozos, defecando en lugares públicos, impidiendo el libre tránsito y gritando vituperios a diestra y siniestra. Y son ellos quienes tienen en sus manos, durante más de 5 horas al día, la instrucción de las futuras generaciones de mexicanos y mexicanas.

Durante estos días han demostrado que:
1. Antes que maestros y profesores, son gente del pueblo llano que no tiene nada extraordinario qué ofrecer a sus pupilos en las aulas y que, peor que eso, seguramente van a dejarles más perjuicios que beneficios.
2. El sistema magisterial mexicano, más que en decadencia, está putrefacto. No sirve. Está viciado y no hace más que consumir recursos que no redundan en lo absoluto en ningún beneficio para el pueblo.
3. Ni ley del ISSSTE, ni sindicatos ni leches. México necesita borrar por completo el sistema educativo nacional y renovar la educación del país con sindicatos independientes y competencia real entre quienes acceden a las plazas de trabajo en las escuelas primarias públicas, así como mejores condiciones salariales, de salud y de trabajo, así como un verdadero filtro de acceso a estos puestos de trabajo, de manera que se garantice que son los mejores elementos quienes se encargan de instruir a nuestros mexicanitos.
4. Yo misma fui testigo de la putrefacción del sistema, al pedírseme, poco antes de venir a Europa, que realizara un reportaje sobre el estado de las escuelas públicas en Jalisco. Me rehusé a hacerlo, principalmente porque disponía de poco más de 1 mes para hacerlo y, ante mis hallazgos iniciales, determiné que era muy poco tiempo para sacar al aire algo verdaderamente completo, imparcial, contundente y, sobre todo, bien hecho. Sin embargo, me limitaré a mencionar parte de esos hallazgos, que hasta la fecha rondan con horror en mi cabeza:
* Es frecuente que, los (as) profesores (as), ante una desgana de enseñar o la falta de un tema concreto qué exponer, dicten con su ronco pecho la instrucción de "Números del 1 al toque", es decir, repetir los números en orden ascendente hasta que la campana de recreo o de salida haga su triunfal aparición.
* Es frecuente que, los (as) profesores (as) "le pidan" a alguno de sus alumnos que salga de la escuela y vaya a "los tacos" a comprarle su desayuno al profe y que éste lo ingiera dentro del aula, delante de más de 30 alumnos, muchos de los cuales no han tenido "la suerte" de desayunar. Sin embargo, es conocido de todos los alumnos que "está terminantemente prohibido comer dentro del aula".
* Es frecuente que los profesores no sólo enseñen datos erróneos, sino que rehúsen e incluso castiguen cualquier corrección al respecto por parte de un alumno. Mi propio hermano sufrió estos hechos y tuvo que verse obligado a contestar erróneamente un examen, a fin de aprobarlo, simplemente porque su maestra no aceptó como argumento la enciclopedia que mi hermano llevó para corregir aquello que estaba enseñando como dato veraz y amenazó con reprobarlo.

Querido México: A ver si todo este desmadrito plantea, de una vez por todas, el principio del cambio, el principio del progreso, el principio de un nuevo México. Estoy exhausta de ver cómo se expande tu retraso hasta el infinito y con la venia de mucha de tu gente. Un beso, querido México.

domingo, 13 de mayo de 2007

ASUNTOS FAMILIARES


Los padres de familia, en general, quieren que sus hijos, si han de terminar de pareja con alguien, ese alguien sea "bueno". Luego los parámetros de "bueno" pueden variar mucho de una familia a otra. El caso es que rara vez los progenitores nos instruyen respecto de la familia del "candidato". Algunos dicen que "te casas con él, no con la familia", lo cual es un error. Por supuesto que uno se casa con la familia!!!

Además, observando a la familia del candidato se pueden conocer muchas cosas del ídem que pueden ser trascendentales a la hora de la vida en común; el tipo de educación que ha recibido, lo que acostumbra comer, la manera de pensar, etc. Cuando nos casamos pasamos a formar parte de esa otra familia y más nos vale que nos guste. Por supuesto que no se puede generalizar. Habrá casos de un gran elemento nacido en una familia disfuncional y viceversa, pero yo creo que son los menos.

En mi entorno social hay un caso de ruptura entre la madre de él y su esposa. Hace poco más de dos años de eso y la madre de él no conoce a su nieta, de dos años. Ni siquiera le han enviado fotografías. Viven en la misma ciudad y en eventos sociales masivos, como funerales y reuniones, se suelen producir situaciones muy incómodas para todos y no sólo para los involucrados.

No sabemos bien las causas de semejante conflicto, pero yo soy de la opinión de que, menos en casos de violencia contra de nuestros hijos, alcoholismo, pederastia o cosas así de fuertes, si de plano tenemos una situación irreconciliable con nuestra suegra, lo menos que podemos hacer, por amor a nuestro marido y a nuestros hijos, es permitir al menos que él visite a su madre y le lleve un rato a sus nietos de vez en cuando. Se trata de la familia del hombre que supuestamente más queremos, nos guste o no. Los elegimos a todos ellos cuando aceptamos casarnos y los llevaremos colgados del cuello mientras dure el matrimonio. Y, lo más importante, son los abuelos de nuestros hijos. ¿No merecen un poco más de respeto y consideración al menos por ese hecho, aunque no se lo ganen ante nuestros ojos?

viernes, 20 de abril de 2007

LOS SONIDOS DE LAS VACACIONES


Los que han estado en Galicia dicen que es muy bonito, pero nunca sabes “qué tan bonito” es hasta que no cruzas la frontera entre Castilla León y la comunidad de los mariscos. La diferencia es notoria, ya que el paisaje pasa de ser plano y sin vida a llenarse de montañas y árboles centenarios.

Después de unos kilómetros de bosques montañiles te encuentras con el primer desencanto, que son los restos de los incendios exhaustivos del año pasado. Hectáreas y hectáreas de cenizas y árboles calcinados, alimentando un paisaje árido y con algunos retoños de plantuchos que renacen como el ave fénix.

Una vez cerrada la boca (el mal trago nunca se digiere), llegamos a nuestro destino: Vigo. Se trata de una ciudad de tamaño medio, con puerto y con infinidad de cuestas que la convierten en una “ciudad diagonal”. Poco después de entrar a la ciudad, nos topamos con unos “caballitos”, una glorieta de referencia obligada para orientarse o encontrarse con alguien para ir a algún sitio. Fue ahí donde quedamos de vernos con nuestros más recientes amigos, aquellos que endulzaron nuestros días de vacaciones gratuitas en Punta Cana, y con quienes fortalecimos más todavía nuestros lazos de amistad y afinidad durante estos cuatro días de “recogimiento” que, me parece, nadie utiliza ya para tal efecto.

Vigo también ofrece infinidad de antritos con diversas temáticas para tomarse una cerveza o un vinito todos los días y no aburrirse con la decoración. Según me cuenta mi amiga-anfitriona, en Vigo proliferan con gran profusión las bandas de rock alternativo y los lugares de exhibición de las mismas, de manera que empieza a generarse un mercado musical bastante interesante y prometedor. No pudimos asistir a ninguna función (como nosotros, los viguenses, vigueños, vigosos, que no vigorosos, o cualquiera que sea su gentilicio, estaban también de vacaciones, con lo cual la ciudad estaba de lo más tranquila y vacía. Una delicia), pero a cambio vimos un cachito de la procesión (¿del silencio?) con los “Ku Klux Klan” (cualquiera me mata, pero es que el traje es igualito, pues…) de rigor y las señoras de negro con peineta, entre santito y santito.

Entre los roles turísticos recorrimos Santiago, la capital de Galicia y hogar de la bien conocida vieira del peregrino, abundante en puestos de souvenirs para turistas repletos de bastones-vieira y demás equipamiento religioso. También fuimos a La Toja (yo no sabía que el susodicho manantial era gallego. Siempre se aprenden cosas con los viajes) y nos encontramos con un museo-compreustednuestrosproductos pequeñito, pero interesante.

El balneario está en una isla a la que se accede a través de un puente y tienen ahí toda la instalación para pasar unos días en tratamiento-aguangamiento del ser, con los balnearios, masajes y todo el kit, además de una capilla con paredes de concha.

Entre paseo y paseo, visita y visita, comidas sabrosas y abundantes. Burp! No pudieron faltar en el menú los mejillones, las navajas y las ostras; el queso de tetilla con membrillo, el famoso albariño (menos pa’ mí, por razones ampliamente explicadas en capítulo anterior de esta ilustre coluCna), unas croquetas de pollo de la abuela de mi amiga que estaban de no mames, y una fabada asturiana que, aunque no viene a cuento con Galicia, pues es de sus vecinos de al lado y estaba de p… madre.

Y hablando de Asturias. Al volver paramos en Gijón. Ciudad más bien sosa, tirando a fea. Con playa, eso sí. Pocos bares, pocos restaurantes. La primera noche cenamos en el restaurante del hotel. Nos sentamos cerca de otra pareja menos joven que nosotros y, como gente educada que somos, desarrollamos la conversación en un volumen bastante bajo, para no molestar a los vecinos. Así que aquello estaba como biblioteca, porque sólo éramos ellos y nosotros. De pronto, escucho un mglup (sonido de cuando tragas líquido, en plan efecto de sonido y con megafonía) y me dije “el señor de la otra mesa se habrá atragantado” (como cuando das un gran trago de agua y te duele cuando pasa por la garganta).

Pues nada. Al rato otra vez, el sonido con megafonía. Comenzamos a comentar el tema, así, en bajito. Le traen el café al ñor, y va de nuez! Pero qué joder, si la taza es pequeñita!!! ¿De dónde saca este hombre tanto líquido para hacer semejante ruido al tragar? Y no es que fuera molesto. Pero es que costaba mantener la serenidad y no soltar una carcajada, de veras! Yo, es que si intento hacer todo ese ruido, me cae que me pasa lo del dolor de garganta! Bueno, eso teniendo en cuenta que soy tan inútil que ni siquiera sé eructar.

En fin. El señor iluminó mi cerebro con la anécdota de esta semana y por ello le doy las gracias. Garganta Hulk aparte, la pareja era bastante educada, me parece.

Hace una semana que terminaron las vacaciones y escribo hasta hoy por culpa de los deberes atrasados que se acumulan por culpa de las mismas: toneladas de ropa sucia, la casa hecha un asquito, desfacer las maletas, etc.

Pero aquí estamos de nuez. Que viva Españaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

Je je. A ver si alguien viene y me lincha. Acabo de violentar una de las reglas sagradas euskaldunes. Pero es que al volver se acaban los sonidos. Los sonidos de las vacaciones.

Un besito linchado,

Suza.

martes, 3 de abril de 2007

CUANDO EL CUERPO TE HACE MANITA DE PUERCO

Nunca tuve problemas de peso hasta que me vine a Europa. Y cuando no has tenido problemas de peso, no entiendes a quienes los tienen. Para no hacer el cuento largo, entre dejadas de fumar, dietas abandonadas y 2 años de postramiento en un sofá por culpa de mis pies, llegué a pesar 64 kgs. Esto es, 12 kilos más que mis 52 de toda mi vida adulta.

Lo primero que ataca el sobrepeso es a la vanidad. El primer golpe viene cuando ya no te queda la ropa que tienes. Vas a comprar nueva y cosas que a ojillo antes te quedaban pintadas, ahora no te entran. Así que el segundo golpe te viene cuando ya no sabes qué talla eres (antes tampoco lo sabías del todo, pero nunca te habías visto en la necesidad de saberlo, porque escogías a ojillo y todo te quedaba bien).

Con la primera dieta pasé mucho estrés, mucho mal genio y mucha frustración. Psicológicamente, las dietas tradicionales son como veneno: cuando llegas a tu límite empiezas a comer cosas “prohibidas” y lo de “pecar” tiene muchas repercusiones: “Te estás haciendo daño a ti misma”, “no te quieres”, “a nadie le gustas y no le vas a gustar a nadie si te sigues comiendo esta dona que, además, ni siquiera está tan buena”, etc. Sin fin de pensamientos horribles pasan por tu cabeza.

Como lo de bajar de peso se convierte en misión imposible, lo siguiente es “aprender a quererte”. Empiezas por compararte con las chicas que ves por la calle y que te llevan mucha ventaja en el sobrepeso. Al final, terminas agradeciendo a todas aquellas que se pasean con su profusión de carnes como si nada, porque a ti te hacen quedar muy bien. Y terminas por aceptar que, aunque no estás tan bien como quisieras, tampoco estás “tan mal”.

Pero cuando crees que la guerra ha terminado, tu cuerpo agarra y dice “De terminado nada, torda!!! Que estoy hecho una piltrafilla y tú no me haces ni puto caso!!!”. Es entonces cuando has empezado un largo round de esgrima, un tira y afloja, hasta que ves que te has quedado sin correas.

Yo, francamente, agradezco la manita de puerco que me hizo mi cuerpo (valga la cacofonía y el trabalenguas). Porque probablemente, al aprender a “quererme”, me hubiera dejado llevar aun más por la dejadez, y hubiera entrado en el club de aquellas que “levantan la moral” a quienes “no están tan mal”.

Los episodios de la guerra fueron:
1. Los pies. Espolones, fascitis plantar, plantillas, infiltraciones, cirugía, más infiltraciones, otras plantillas… Conclusión del último médico: “Perder peso le vendría muy bien a tus pies”. Conclusión de la que se quiere: “Pos es que no peye, oiga…”
2. La espalda. Dolor lumbar, pastillas, días sentada, más pastillas y círculo vicioso de “como no me puedo mover, no puedo cocinar, así que como precocinado”. Ergo, no te mueves, comes mal, subes de peso. Conclusión de la que se quiere: “Será que bajando de peso se me quita el dolor?”.
3. El sistema digestivo. Reflujos, agruras, dolor como de úlcera (que al final resultó ser “una herida” en el esófago –esofagitis-, producida por los reflujos constantes), y un montón de pruebas horribles. Conclusión del médico: hernia de hiato. No comas mucho y evita lo prohibido (lo de siempre: grasas, café, alcohol, tabaco… Y además: chocolate y menta ¿?) Bajando un par de kilitos se desaparecerá el problema, ya verás. Conclusión de la que se quiere: “Y sólo con un par de kilos se me va a quitar toda esta mie… ércoles por la tarde, oiga? Ni usté se lo creé, fíjese. Pero bueh! Ya veremus”. Ná. No hay manera de entrar en razón (y por ende, “en cintura” menos).
4. El páncreas. Tomas alcohol, te duele. No tomas, no te duele. Mere. Abstemia desde el 12 de enero, por culpa de un fuera de lugar de las amilasas.

Pues eso. Que ahora voy que chuto. En todas mis dietas, nunca había prescindido del alcohol. En esta ocasión, se conjuntó que retomé el programa más exitoso y llevadero que he hecho, en enero, y, sin el alcohol, he bajado de peso con una constancia asombrosa y sin hacer mucho ejercicio (porque los males 1 y 2, más otros que no vienen a cuento, no siempre lo permiten).

El caso es que, con un 10% menos de peso alcanzado, me siento increíblemente mejor. Respiro mejor, camino mejor (ya no me chicotean las piernas! Es un milagro!... Ejem. No, ni madres! Ni milagros ni leches!!! Que aquí ha habido un esfuerzo y una disciplina bastantes férreos!!!), y me ha dejado de doler casi todo.

De todo esto que seguro que a pocos interesa, se puede concluir que, en la mayoría de los casos, si el cuerpo no nos hace manita de puerco, nos dejamos llevar. Nos vamos por lo fácil, que es “aprender a querernos” y convertirnos en “una gordita feliz”, en lugar de intentar recobrar la salud, esa que no nos damos cuenta que hemos perdido, porque la pérdida se esconde debajo de nuestra piel.

Se supone que con este 10% he ganado mucha salud: menos riesgo de infartos, de trombos, menos colesterol (sólo una vez me ha salido fuera de rango, hace mucho), menos triglicéridos y más Omega 3. Pero no sólo he ganado en la salud que se manifiesta en los análisis, sino en la que se manifiesta en el ánimo. Ahora no me siento culpable por lo que como, porque lo hago de manera responsable. Mi cuerpo (y el programa dietético que sigo) me ha enseñado a disfrutar enormidad de cada manzana o de cada mandarina que me llevo a la boca, y a olvidarme de las croquetas que se me podrían estar antojando en ese momento. Y no es que tenga prohibidas las croquetas. Puedo comerlas si se me antojan. Pero es que como he aprendido lo que “vale” la comida, pues ahora las croquetas, la morcilla, el alcohol y todo aquello que los médicos “prohíben” a la mínima, se me antojan menos.

Finalmente, me siento agradecida de tantos males. Todos ellos, en equipo, me han evitado llegar a la obesidad y me han obligado a retomar el camino correcto. Voy a la mitad y lo que veo es que ya me queda muy poco por delante. Hoy escribo esto, no para que algunos se aburran, sino para que otros mediten un poco acerca de los males que tienen y se pregunten de qué precipicio los están alejando…

Un besito sano,
Suza.

P.D. Felices vacas!!! =)

martes, 27 de marzo de 2007

VISITA A LOS MADRILES


Esto de vivir en Vitoria la vuelve a una pueblerina. En mi última visita a Madrid me di cuenta de que ya perdí la costumbre a muchas cosas: Al ruidajo de una gran ciudad, a los indigentes (aquí "sin techo"), a los pedigüeños y a que las farmacias tengan un horario más amplio. En mi primer día de paseo por la Gran Vía fue lo primero que noté: el ruido. No sé si es que mis oídos se han vuelto delicados, pero era verdaderamente molesto. Lo bueno es que se pasa pronto si te distraes viendo todos los enormes edificios que abundan en esta ciudad. A mí me siguen impresionando las grandes estatuas que adornan los tejados de algunos.

Como buena gran ciudad, también tiene sus espectáculos públicos gratuitos: una señora en la calle Preciados que, hincada en el suelo como si rezara a la Meca suplica a gritos que le den algo para comer, mientras alguno se apiada y le echa unas monedas mientras le dice que en la "comunidad" la pueden colocar, que vaya y pregunte. Me imagino que el señor no pasa por ahí muy seguido, porque a la señora la vi en sus "lamentos" todos los días. Yo, acostumbrada al modus vivendi tapatío, no doy ni una moneda a nadie.

Otra cosa chida de los grandes edificios son las vistas que hay desde ellos. Para prueba, la foto que engalana la coluCna de esta semana. La tomé mientras esperaba mi comida en la terraza del Corte Inglés de Callao. Al fondo se aprecian los tejados del Teatro Real y del Palacio Real más al fondo, a la derecha. Ese día hacía mucho viento y se oían unos ruidos muy feos allí arriba. Se anunciaba el temporal, mismo que me perdí en Vitoria, con la nevada más gorda de todo el año. Cuando volvimos sólo quedaba el cochinero que suele quedar tras la nieve.

En uno de mis periplos por la gran ciudad decidí vistar el Museo Thyssen. Me recorrí toda la colección habitual y, como de costumbre, me fijé en aquello que no es noticia; el cuadro que más me gustó no figura en ningún lado: ni en las guías, ni en los grandes catálogos (y mira que son dos librotes bien gordos!!!) ni en ningún souvenir. Esto me recordó aquella ocasión en que fui de ilustre representante de don Chema-muriá al University Club, en Guadalajara, a la inauguración de una exposición de una pintora, de temática rural. No sé si se les quedaría un cuadro de una exposición anterior o qué, el caso es que me recorrí toda la sala, que consistía básicamente en cuadritos de casitas rurales con inditos, con lluvia, sin lluvia, con plantitas. En fin. Con mucho colorido. Y al final de todo estaba un cuadro que no pegaba nada con la temática en cuestión: en un marco blanco (bastante feo, he de aclarar) estaba un cuadro azul que mostraba una bota vieja cortada de perfil por la mitad y pegada en el lienzo, con unos trozos de periódico, todo teñido de azul obscuro. No sé si es que tengo una gran fijación por los zapatos, el caso es que aquel cuadro me encantó y me quedé mirándolo a gusto, largo y tendido.

Nunca pensé que mi abstracción causaría ningún impacto, pero cuando salí de ella había un montón de gente a mi alrededor, admirando el mismo cuadro extraño, y haciendo caso omiso del resto de la colección. ¿?

En el Thyssen no me pasó lo mismo, afortunadamente. Sólo yo me enteré de que aquel "Desnudo No. 1" no figura en el consumismo de los visitantes de museos. Bueno yo y la señorita que atiende la caja de la tienda de souvenirs del museo. En cambio, el "Verde sobre Morado" sí que está!!! Y lo pensé cuando lo vi. Ya me temía que algo así iba a pasar. En cuanto empiezas a ver cosas de esas que dices "pos como que yo hago un cuadrito y vengo y lo cuelgo", malo. Para quienes no han entrado en el museo, les puedo decir que es un gran lienzo pintado de morado, con un gran cuadrado verde encima, un poco más pequeño que el cuadro general. Aparte de las agujetas de pintar un lienzo tan grande, y de la mezcla para obtener los susodichos colores, pos como que no le encuentro el arte, tú. ¡¡¡Seré analfabeta!!!

La semana se salvó con una visita al teatro: Los Productores me dejaron alucinada. No es que yo haya ido mucho al teatro, pero es lo mejor que he visto en mi vida. Un despliegue de medios alucinante y una clara firma de su autor, Mel Brooks, a lo largo de toda la obra. Don Santiago Segura, mejor conocido como "Torrente", no es que cante muy bien, la verdad. Pero sabe actuar y la obra, a pesar de ser larga, se pasa como agua. De esa noche rescatamos la foto que engalana la parte derecha de éste, su antro (sí, ya chole con la foto de la bufanda. Que ya la cambio, pues).

Aparte del frío que pasé, tanto dentro como fuera del hotel, no hay otra cosa qué destacar. Bueno, que al llegar a la habitación el primer día, corriendo para ir al baño (llevaba más de una hora queriendo ir y por evitar infecciones me esperé hasta llegar a la habitación del hotel), lo primero que veo al entrar son un par de maletas y un portafolios en la mesita. "Jony, dis sit is teiken", le dije a mi querido cónyuge. Agarré mis chivas tal cual entré con ellas y volví al pasillo. Él agarró el teléfono y llamó a recepción. Salió tras de mí y cerramos la puerta. A esperar que subieran a aclarar el desaguisado (menuda palabreja para describir algo que nada tiene que ver con comida), mientras los ojitos se me ponían cada vez más amarillos. Finalmente nos pusieron en otra habitación, en otra planta, de la que me pasé renegando hasta que nos cambiaron a la misma planta que la primera vez, porque no había manera de calentar esa habitación. Mal hotel. No repito y desrecomiendo. Tryp Menfis, pa'l que necesite saber. Al cabo la zona está llena de hoteles. Por probar malos no pararemos!!! Je je.

Un besiño y felices próximas vacaciones! Nosotros nos vamos a Galicia, a visitar a los amigos que quedaron de "LA SUERTE DE LA FEA".

martes, 13 de marzo de 2007

FELIZ CUMPLEAÑOS, ABUELA


Muchas instituciones celebran 100 años de muchas cosas, pero pocas personas lo hacen. Yo recuerdo a mi abuela diciendo, desde que yo era niña "ya me quiero ir". Pero ná. Aquí sigue, con el mismo humor, la misma memoria y la misma salú.

El cuerpo ya no funciona igual, eso sí. Fallan los ojos, fallan los oídos, el olfato... Pero ninguna enfermedad, ningún dolor. Encerrada, desde hace varios años, en un cuerpo que se va deteriorando como los libros en una biblioteca antigua.

Y sin embargo, conserva el ánimo para festejar éste, su cumpleaños número un siglo. Detrás de sí deja una gran historia de anécdotas inéditas, 5 hijos que son, en una definición estricta, gente de bien, y un bonche de nietos, de los cuales la gran mayoría no han tenido la fortuna de disfrutar de una abuela única, no de cuento, pero sí de novela.

Gracias a ella conservé mi niñez, a pesar de haberse visto mancillada al perder a mi padre a los 5 años. Adquirí el gusto por la cocina, por la costura, por homenajear todos los días a un esposo de cuento, y pasé los mejores momentos de una etapa que odiaba porque no me permitía ser dueña de mis decisiones ni de mi destino.
Todavía recuerdo aquellas agradables tardes en el cuarto de la plancha, en donde la escuchaba contar historias de la biblia, sentada en una silla, mientras ella planchaba de pie. Aquellas mañanas en que me dejaba jugar con sus botones y sus artículos de costura, mientras ella se hacía sus propios brasieres en la máquina de coser y le remendaba los calzones a mi abuelo. Aquellos cumpleaños en que nos dejaba limpiar con los dedos los sobrantes de la masa de su delicioso pastel de chocolate. Aquellas navidades en que me dejaba ayudarle con los buñuelos, y luego me regalaba unas pantuflas tejidas por ella misma, para mantener mis pies calientitos.

Me enseñó a no comer entre comidas. Me enseñó a combatir las adversidades con inteligencia. Me enseñó a hacer arroz, a bordar, a tejer, a tocar el piano (no aprendí, pero ella se empeñaba en que yo tocara), a jugar a las cartas, a las damas chinas, a ver las telenovelas en plan irónico y satírico, a ser feliz con lo que se tiene.

¿Defectos? Claro que los tenía. Como todos. Pero ¿quién los recuerda cuando está cumpliendo 100 años, lejos, del otro lado del planeta, a demasiados euros de distancia que sólo hacen más evidentes los grandes tesoros que me regaló a lo largo de su vida de abuela?

Lo único que puedo regalarle es este homenaje y mi más grande deseo de que el siguiente paso en su existencia esté lleno de plenitud y felicidad. Y que llegue en el momento justo. Ni antes ni después. Como ella. Un gran beso de cumpleaños, doña Aurelia. Bébase un tequilita a mi salú.

martes, 6 de marzo de 2007

DE SUEÑOS Y MOTORES

Siempre he sido "la rara" de todos mis círculos sociales y familiares. Con 16 años, sin licencia de manejo todavía, si a mi madre se le paraba el coche yo le abría el cofre ("capó" para los españoletes), movía un par de cables y conseguía que arrancara de nuevo.

Cuando compré mi primer coche, le pedí a mi hermano que me acompañara al "tianguis" (mercadillo aquí) de coches a echar un vistazo. Me enamoré de un Caribe 86 (aquello fue en el 96) rojo (me parece que en España siempre ha sido "Golf". Allá -en México- lo fue hasta que evolucionó a modelo superior en 1987 -Mi Caribe era "último modelo"-) que parecía estar en bastante buenas condiciones (se veía bien por fuera y por dentro: buen estado del tablero (salpicadero ¿? -Nunca he entendido este nombre para dicho artefacto en España. ¿De qué tipo de salpicaduras protege?-), la tapicería, la carrocería. Encajaba con mi presupuesto. Mi hermano también aprobó la elección. Mi siguiente paso fue poner de acuerdo al vendedor y a mi mecánico (como yo era la que le hacía todos los servicios al coche de mi madre, me entendía de perlas con el mecánico y ya era hasta mi amigo) para que este último revisara mi posible adquisición. Me dijo que estaba bien el coche.

¿Por qué me gustó? Para empezar, no era un VW sedán. Me gustan los bochos, pero son incómodos. Tienen el tablero muy alto (yo soy más bien chaparra. Mido poco más de metro y medio), no tienen ventilación (con lo que en medio de una tormenta te la pasas limpiando los cristales. Aunque de poco te sirve porque con los mini-limpiaparabrisas que tienen tampoco puedes ver nada con el agua que cae) y el motor, al estar más bien dentro del vehículo, no te deja platicar si vas acompañada, ni oír a gusto la radio, del ruido que hace.

En fin. Que tenía mi Caribe . El caso es que ese primer coche es uno de mis más grandes tesoros que conservo en el baúl de los recuerdos (lo vendí antes de venirme a Europa). Alguna vez le arreglé el interruptor de las luces de crucero con un palillo de dientes (chapuza provisional, pero conseguí que no se chafara la noche por falta de faros encendidos) y casi siempre sabía lo que le pasaba cuando le salía un ruido nuevo. Viajé mucho en él y disfrutaba muchísimo tener un coche a mi entera disposición, siempre que yo lo necesitaba o quería ir a algún sitio, sin tener que hacer méritos ni pedirlo prestado a nadie.

Alguno de los tantos incidentes "poco frecuentes" en la sociedad que tuve con mi coche fue encontrarme chavos de mi edad, parados a un lado de la carretera con el coche descompuesto y solucionarles yo misma el problema. Lo único que nunca pude hacer yo sola fue cambiar una llanta y eso más por falta de fuerza que de conocimiento (sé perfectamente cómo se cambian las llantas. La cosa es que para cuando hay que subir la llanta buena al tambor ya no me quedan fuerzas ni para respirar)

En fin. Que uno de mis sueños no realizados es ser corredora de fórmula 1. Me gustan los coches. Siempre me han gustado. Y me gusta manejarlos, probarlos todos y sentir el rugido del motor en mis tripas.

Todo esto viene a cuento gracias al blog de un nuevo cliente de este bar, conocido como YOKOLANDIA, y su capítulo PUES SI QUE ESTAMOS BUENOSSSSSS. Y es gracias a este nuevo colega que me he visto más inspirada que nunca a actualizar este blog con más frecuencia. Así que ya nos seguiremos viendo por aquí, o en la calle, cuando saque mi carné de conducir, que la licencia de manejo aquí no me sirve más que para quitar la nieve del parabrisas.

Un beso automovilístico,

Suza.

jueves, 1 de marzo de 2007

LOS AVATARES DE LA ACTUACIÓN

Cuando yo era niña algunos queríamos ser "artistas" o "cantantes", según lo que veíamos en la tele. Pero la cosa ha evolucionado. Ahora los niños quieren ser "famosos". Por lo visto, da igual haciendo qué. Estamos muy acostumbrados a encumbrar a los "muy conocidos" y a verlos como seres normales. Pero, si lo pensamos bien, no lo son. Es más, podrían rallar en lo freaks, y no estoy hablando de las drogas que se chutan ni de los líos en los que se meten, sino en su trabajo. Porque a ver quién de nosotros se atreve a fingir cosas delante de un montón de gente que no viene al caso con lo que se está fingiendo. Lo de actuar tiene su cosa.

En las telenovelas mexicanas, por ejemplo, hay padres que lloran (sí, así, como los niños, con lagrimones de cocodrilo y todo el kit) pidiéndole perdón a sus hijas por haber coartado su libertad, haciéndolas acomplejadas y miserables (que no, que no me lo estoy inventando. Que lo vi el otro día en un extracto del gran final de "La Fea más Bella" que pusieron en "El Canal de las Estrellas"), o suegras que gritan cuales fieras a sus nueras siemplemente porque las odian por creerse lo suficientemente buenas para sus encantadores vástagos. ¿No les da vergüenza hacer semejantes osos ante tanta gente y, peor todavía, que todo eso quede grabado para la posteridad? Parece que el dinero es una de las primeras cosas que cura: La vergüenza.

Están, por otro lado, las grandes estrellas de Jolibú, esas que ganan óscares y que son conocidas por todos los integrantes del mundo occidental con acceso a un televisor. Esas no hacen tanto el oso porque consiguen participar en producciones, digamos, más realistas. Digo yo que el que nos chupemos tanta peli gringa así sin más no es de a grátis (ya les pagan sus millonazos). Y la mayoría creemos que es de lo más fácil. No sabemos que detrás de todo eso hay interminables clases de respiración, de movimientos corporales, de expresiones faciales, de danza, de canto, de interpretación, técnicas, ensayos, etc. Por no hablar de que hay que machetearse los guiones. Vamos, que vestuario, maquillaje, peinado, buena fotografía y una cara bonita no lo son todo.

Luego están los que actúan pero que no son propiamente actores. Me refiero a los que aparecen en los medios electrónicos como conductores, reporteros y piltrafillas auxiliares del mantenimiento de la audiencia. Los que trabajan en radio lo tienen muy cómodo, porque aunque hay que actuar hasta para pronosticar el clima (sí. Que yo he trabajando en radio y hay que exagerar un chingo la entonación para que aquello no se oiga de "al tiro" plano, soso y sin vida), como nadie te ve (o casi nadie. Generalmente tienes, por lo menos, al técnico de sonido del otro lado del cristal, muerto de aburrimiento en su diaria labor de apretar botoncitos en el momento preciso) puedes gesticular a tu antojo y sacarte un moco, si te apetece, mientras el muermo de tu compañero de programa suelta su chorazo.

En televisión, sin embargo, mientras ese muermo de tu compañero suelta su mega-speach tú tienes que poner cara de poker, o de "lo que dice este mamón es muy cierto; pongan atención, que nos está revelando el hilo negro de la historia del karate" y si te toca hablar tienes que mover las cejas, abrir los ojos y mover un poco las manos. Pero ojo: que todo eso tiene que tener un "equilibrio". Porque si te pasas con la gesticulación el "estimable" se nos distrae y no hacen ni puto caso de lo que estás diciendo.

Si te toca conducir noticiero, la cosa tiene su enjundia. Porque siempre hay algún pesao que se pone a hacer gracias detrás de la cámara mientras tú narras, con aquella cara de tragedia griega seria, que en Indonesia han entregado el equipo centenar y medio de personas en el cuarto tsunami en lo que va del año.

En mi caso concreto, algunas dotes de actriz siempre he tenido. Durante la carrera de comunicación alguna cosa tuve que actuar (cuando estás estudiando no cuentas con recursos, de manera que tú tienes que escribir el guión, sostener la linterna para iluminar la escena, mover la cámara, hacer el ruidito del búho que va pasando y, cuando no te queda de otra, también actuar) y en algún ensayo una compañera me preguntó que qué me pasaba. Nada-, le contesté muy seria: ¿Qué no se supone que había que llorar en esta escena?

Pero creo que de todas, mis actuaciones más evidentes fueron en la secundaria. Con 14 años mis amigos y yo éramos muy platicones (no sé de qué tanto hablábamos, pero el caso es que siempre había alguno diciendo algo). Todo iba bien hasta que alguno decía alguna graciosada y todos soltábamos la carcajada en plena clase. Y el maestro volteaba a vernos, claro. Y yo, con todas esas dotes histriónicas, automáticamente ponía mi cara de póker y como si estuviera en un examen. No me temblaban ni los labios, mientras el resto de mis amigos se partían de risa. Resultado: Los sacaban a todos, menos a mí, que no me habían comprobado el pecado, y me quedaba yo sola, con todas las butacas de a mi alrededor vacías. Mú aburrido, sí.

Pues todo esto explica por qué los niños de ahora quieren ser simplemente "famosos". Lo de la actuación requiere mucho trabajo y muchas dotes. En cambio, como famoso te vale con saber insultar a mansalva y gritar mientras los demás intentan exponer sus lamentables puntos de vista sobre cosas que no le interesan ni a sus propias madres.

Yo me quedo con mi adorada radio. No te tienen que maquillar, ni peinar. Puedes ir vestido como te dé la real gana y tirarle de vez en cuando un moquito al técnico de sonido a través del cristal. Luego habrá que granjearse al de la limpieza, pero eso ya es actuación de otra peli.

Un besazo fingido,

Suza.