miércoles, 11 de marzo de 2009

CRÓNICAS AÉREAS

Ventana aérea con lluvia La jornada viajera empezó con buen pie y con buenos augurios. Exóticamente, la mujer que me atendió en el mostrador de Spanair para darme mi primera tarjeta de embarque fue de lo más amable. Nunca antes lo había visto. Así que, a pesar de la abrumadora tristeza que genera el separarme de mi cónyuge por tantos días y tanta distancia en 7 años que llevamos de relación, el viaje empezó cuando menos agradable.

No voy a aburrir al estimado con los detalles de la tramitología para volar, pero sí diré que, a pesar de no haber sido precisamente expedita, sí fluyó sin incidentes. Y eso que el gobierno mexicano, en su constante búsqueda por hacer la vida de sus ciudadanos cada vez más difícil y fastidiosa, ha decidido que a partir de ya todas las personas que aterricen en DF, procedentes del extranjero, tendrán que pasar ahí la aduana, aunque tengan conexión con otros vuelos. Es decir, que ahora te obligan a recoger tu equipaje, pasarlo por revisión, y volver a facturarlo cuando proceda. Eso en teoría. Porque en la práctica resulta que la medida todavía no se está aplicando. Pero eso lo sabes cuando alcanzas el último eslabón de la cadena burocrática y después de haber esperado como idiota tu maleta en la banda esa que da vueltas y vueltas, sin que aparezca por ningún lado.

El avión que cruzó el charco no iba lleno y pude disfrutar de 2 asientos para mí solita. Luego, la cosa de viajar sola produce que uno conozca más personas que cuando se viaja acompañado. Y conocí personas agradables.

Cuando llegué al DF ya me sentía yo sudada y cochambrosa. Así que saqué de mi bolsa una “toallita refrescante” que tenía desde que Juan Pablo II era monaguillo y de procedencia francesa, y me la unté por lugares claves de mi anatomía, terminando por los alerones. Eso ocasionó que yo fuera por el aeropuerto chilango oliendo a taxista. Pero, para no ser menos, en el vuelo final con destino a Guadalajara, mi compañero de asiento me vació la cerveza sobre el pantalón, con lo que finalmente llegué a mi destino oliendo a taxista pedo, pero sana y salva.

En la siguiente entrega, la crónica tapatía…

5 Kalimotxos:

El Santy dijo...

A de ser pa demostrar que no hace ni p&%a falta otro aeropuerto en Df, con que ese esté desquiciao es suficiente, pa que desquiciar otros.

alberto dijo...

Ves que raro soy. Esta foto me gusta. Salud2. Txiguin

alberto dijo...

Me caguen todo. Que guerra da publicar un comentario aqui. He tenido que activar la cuenta de Google (que no uso casi nunca) para publicar. Intentè como Anonimo y firmando con Txiguin dentro del comentario pero ni asi (menos mal que era una linea el comentario anterior porque lo tuve que redactar 3 veces).Txiguin otra vez

Elena Arriola dijo...

Bienvenida, suzy.

Jorge dijo...

Es que tú entendiste mal cuando tu compañero de asiento en el vuelo a Guadalajara te dijo:
"¿Nos echamos una cerveza?" y lo demás es lo de menos.

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