jueves, 24 de julio de 2008

NUEVAS TÉCNICAS DE VENTA

Me llaman de una "editorial" y me ofrecen un libro de cocina a cambio de 3 euros de "gastos de envío" y contestar una encuesta. Digo, 3 euros por un libro, bien. Anteriormente ya les había "aceptado" el envío de una colección de Benito Pérez Galdós, por más o menos la misma módica cantidad.

Me llama el vendedor para confirmar que estoy en casa y a los pocos minutos llega. Huele a acalorado y a cigarro. Mal rollo. Pero bueno. Va bien vestido. Me dice que “necesita una mesa” para hacerme la encuesta, así que sin otro remedio lo invito a pasar a la cocina.

Me entrega el libro de cocina prometido “y un cedé de mi parte” con música clásica. El libro no está nada mal. Tiene muchas recetas que parecen ligeras, buena presentación y buenas ilustraciones.

Y comienza la encuesta. Primero te llevan al huerto para que contestes que prefieres que las empresas inviertan en hacerte descuentos por sus productos y en regalos, en lugar de hacerlo en publicidad. Luego, una vez que estás convencido de que las empresas que invierten en ti son cojonudas, te enseñan un “catálogo” con artículos diversos. ¿?

Me costó un buen rato entender el porqué del susodicho catálogo. Se suponía que tú tenías que decir los regalos que te son más atractivos para una supuesta “feria” que la editorial va a montar en conocido centro comercial y en la que dará esos supuestos regalos a la gente que compre alguna de sus colecciones. Y te anotan los 3 que más te gustaron.

Luego te enseñan las colecciones que van a vender y te piden que elijas 2. Y luego te dicen lo que esas 2 colecciones y CINCO de los regalos te costarían en la susodicha feria. Y entonces te los venden a ti a “precio especial”. Como es de esperar, te muestras renuente (el precio final es bastante gordo) y entonces el vendedor te dice: “Mira, me bajo los pantalones y te dejo el precio para una persona de 80 años. Te descuento 600 euros de golpe
.

Acto seguido, se inicia una discusión acerca de si es una chorrada que yo no me baje del burro e insista en que tengo que consultar con mi marido una compra de semejante calibre (una cantidad que me permite ampliamente hacer una visita a mi familia, en México), dado que es él quién se levanta temprano todos los días para conseguir el sacrosanto sueldo que nos mantiene a ambos con tanta dignidad.

Al final, el vendedor con cara de derrota, accede a dejarme su número de teléfono para que yo le llame hoy, si es que me decido a sucumbir a sus encantos “porque tiene que ser hoy. Otro día ya no”.

Y, según van pasando las horas, me voy dando cuenta del porqué de su insistencia en hacerme firmar en el acto: cada vez que lo pienso me voy dando más cuenta de que me están vendiendo cosas que no necesito. El precio es en verdad estupendo. Una ganga. Eso no lo niego. Pero me estaban convenciendo de comprar cosas que no estaban ni siquiera en la lista de mis antojos más superficiales.

Al final me queda la duda de si la susodicha editorial vende en verdad colecciones literarias o si vende artículos varios disfrazados de literatura. =/

3 Kalimotxos:

escale dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
escale dijo...

Acuérdate lo que decia mi abuelita... (que seguro le gané el comentario a mi madre) "El que compra lo que no necesita acaba por vender hasta lo que necesita".
Falta tener bien claro los bienes materiales que deseas a corto plazo para no desviar ningún esfuerzo mental ni económico en cosas que no deseas con cierto grado de 'angustia', es decir, con deseo genuino que al final te traiga gran satisfacción y además te dure para rato.
Y luego como las mujeres tienen la fama de compradoras compulsivas, de ahí se agarran. Keep strong!

Anónimo dijo...

Muy buenas .... y yo que ya sabes que soy así de rarita me pregunto: ¿porqué no le preguntas a estos que saben tanto de técnicas como se ponen las bragas???? igual ellos tienen un manual sobre ese tema jajajajajajajaja
Besotessssssssssssssss
Lydia

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