jueves, 12 de noviembre de 2009

EL RACISMO ME HIZO PERDER LOS ESTRIBOS

Por segunda vez desde que vivo en Vitoria, hace unas semanas dejaron en casa “un cuestionario” (una vil encuesta, vamos) sobre datos médicos, para que lo contestáramos y luego venían a recogerlo. Y por segunda vez, el cuestionario fue a parar al contenedor de papeles. Ni a mi marido ni a mí nos da la gana de regalar nuestros datos médicos a una empresa privada “X”.

Hoy me tocó a la puerta una “jóvena”: “Vengo por el cuestionario”. “Lo tiré”, le contesté. Con cara de pocos amigos, me contesta: “Pero si no eres la dueña del piso. Este piso es de alquiler!”. “No tengo por qué date explicaciones”, le dije, “pero primero infórmate y luego reclamas. Este piso no es de alquiler”. Y entonces me suelta: “Eres extranjera y este piso no es tuyo. No tienes por qué tirar el cuestionario, porque este piso es de otro señor”. Y ya furiosa, caí: “Sí, es de mi marido”. Y de ahí una discusión que siguió en la escalera, porque ella emprendió la graciosa huída aunque seguía con su retahíla de cosas racistas, mientras yo le decía (o más bien le gritaba) que la iba a denunciar para que perdiera el trabajo, palabrotas incluidas y que era una racista de m...

Hace mucho que no me enojaba tanto. Me quedé temblando… Y nunca había perdido los estribos al extremo de proferir palabrotas. Parece que todos tenemos un punto débil para perder los estribos y, por lo visto, el racismo y la discriminación gratuitos son el mío.

Ojalá que si me vuelven a traer el cuestionario de las pelotas me acuerde yo de todo esto, para decirle en su cara a quién lo traiga que no lo acepto porque en esa empresa, además de no conocerla yo de nada, contratan a gente grosera y racista.

Hoy no hay besitos. >_<

sábado, 7 de noviembre de 2009

PÁSEMO

Así le decía yo a Plaza Sésamo (Barrio Sésamo en España) de niña. Tenía yo 3 años y recuerdo aquella época en casa de mi abuemundo_de_juguete_3la; comía y me subía a ver “mi hora de televisión”. Veía primero “Pásemo” y luego Mundo de Juguete, telenovela histórica de carácter infantil protagonizada por una actriz “one hit wonder”, Graciela Mauri (sólo hizo esa telenovela de niña y luego ya de grande volvió al mundo del espectáculo sin demasiado éxito. O al menos no tanto como el que tuvo cuando era niña, con aquellos bucles).

Y con aquella edad tan corta, él único recuerdo que guardé de Plaza Sésamo fue “la naranja que canta”:

Una gran producción de un programa que te enseñaba a contar, a distinguir los colores y a conservar a los amigos. Google ha conmemorado el aniversario de este programa milenario poniendo diversos personajes en su página de inicio. Ayer me tocó ver al Monstruo Comegalletas. Hoy están Beto y Enrique (Epi y Blas en España. Con perdón, me gusta más Beto y Enrique. Son como más formales. =P )

Así que aprovecho el aniversario de esta gran aportación al mundo para compartir con el estimado a esta naranja tan simpática y tan memorable.

Un besito a los que tuvieron infancia. Dos a los que no. Tres a quienes, como a mí, me corrían del área de televisión porque iban a ver las telenovelas. =)

domingo, 27 de septiembre de 2009

LONDRES EN UNA PROBADITA

Gran Benito Después de tanto paseo y tanta comida, el martes amanecí agotada. Desayuné temprano, acompañando a Juanjo y aprovechando su madrugamiento para aprovechar mejor el día yo misma. Terminé de arreglarme y escribí la crónica anterior, antes de dirigirme al cibercafé de “la mujer amable” para subir mi crónica.

No estaba ella, sino un güey de apariencia hindú que también me atendió bien y conseguí hacer un uso mínimo del servicio (media hora), más que suficiente para hacer un repaso rápido al correo y subir mi crónica. Una de las grandes ventajas de viajar con mi propia Lap-top: en ella puedo descargar las fotos que yo quiera de la “cámara chica”, porque tiene un adaptador para esas tarjetas, y también puedo escribir aquí mis cosas antes de ir al cibercafé, con lo que me ahorro costoso tiempo de uso de las instalaciones y, por ende, dinero. Además de lo cómodo de trabajar en tu propia computadora. =)

La Maja Desnuda Bueno, presunción aparte, como todo eso se hace sentada, me sirvió de descanso antes de continuar con mis actividades turísticas. Ese día tocaba ir a Buckingham, porque en la guía que compré dice que vale la pena nomás por ver las polaroids pegadas en el refrigerador familiar. Puta mentira. O será que eso era otros años. Por lo menos éste, lo único que te enseñan son los “salones oficiales”, que son más o menos como los de cualquier otro palacio (y ya he visto unos cuántos en Europa: Schönbrunn, Palacio Real –Madrid-, Aranjuez, etc.): con un montón de sillas y asientos QUE NO PUEDES USAR, mucho doradito, tapices, cuadros de antepasados más bien feos (por no decir directamente repulsivos en algunos casos. O los que hacían los cuentos clásicos tenían otros parámetros de belleza, o eran contratados por la realeza a manera de publicistas, o es que la belleza de los príncipes y reyes en los cuentos también formaba parte de la fantasía, porque yo, en todos los retratos que he visto, la gente que ahí sale es bastante feíta…), estatuas, etc. Lo que sí me llamó la atención de Buckingham, respecto de otros palacios, fueron tres cosas: Está lleno de relojes (a lo mejor mi madre tiene antepasados entre la realeza inglesa y no lo sabemos), tiene unas estatuas de bronce que me recuerdan a aquellas que tantos y tan fuertes pleitos han propiciado entre mis parientes de origen materno, pero limpias y puliditas, y me reveló que la famosa porcelana de Sèvres que tanto alaba Barbra Cartland en sus novelas es horrible. O será que a mí, desde mi gran incultura en esos temas, si me pones una o varias piezas de esas en un bazar de chinos ni me entero… =/Downing St

Por lo demás, con este palacio me pasó un poco lo mismo que nos pasó en el Guggenheim de Bilbao la primera vez que fuimos: está mejor lo de afuera. Los jardines del palacio la verdad es que son muy bonitos. Lo malo es que tampoco se pueden visitar “abiertamente”. Puedes verlos “de lejitos” desde un caminito que va desde detrás del Palacio hasta la salida del tour que hice, pasando primero por la tienda de souvenirs, en donde compré unas galletas “reales” para Juanjo, que le gustan esas cosas, y la verdad es que están muy buenas. =)

El paseo, junto con la fila que hay que hacer de más de una hora para comprar el boleto para entrar, me dejó los pies hechos puré y, como estaba sola, no pude resistir la tentación de volver al hotel y descansar un poco. Ahí esperé a que Juanjo volviera y, cuando lo hizo, nos fuimos a conocer el Soho.

Osito Picadilly Está cerca de Picadilly y es famoso por su vida nocturna. Además, tiene una zona conocida por su vida homosexual, que tiene varios sex-shops aparentemente dirigidos al mercado masculino (o al menos yo no vi, así desde afuera, ningún producto para mujeres). La verdad es que, si no lo sabes, tampoco se nota tanto. Canta mucho más la zona de Chueca, en Madrid. El caso es que dimos un paseo por ahí y al final decidimos cenar en un restaurante de sushi que vimos al principio y que me llamó mucho la atención por su funcionamiento. Es un local de una cadena llamada Yo!Sushi. Entras y te sientas delante de una barra, detrás de la cual están los cocineros. Te ofrecen bebida y alguna sopa y por delante de ti, en una banda parecida a las de los equipajes en los aeropuertos, pasan infinidad de platitos de colores con diversos tipos de sushi, tempura, arroz, fideos y comida japonesa en general, y tú vas agarrando el que más te llama. Al final, te cobran según el color de los platitos que agarraste (cada color tiene un precio distinto). Es, para mi gusto, el mejor aprovechamiento del dicho “la comida entra por los ojos”. Y lo que tiene de bueno es que, a pesar de tanta oferta, no comes de más. En cuanto dejas de tener hambre paras y no te ves obligado a comer de más porque te lo han traído…

Después de eso, nos fuimos a tomar el postre a un Starbucks que había ahí cerca. Seremos nacos, lo sé, pero en Vitoria sigue sin haber, así que para nosotros sigue siendo turístico, pues. =P

El miércoles sólo nos quedaba la mañana para hacer turismo y lo invertimos en Camden. K nos lo había recomendado y se había ofrecido a llevarnos, así que nos vimos allá y la verdad es que lo disfrutamos mucho. Es una zona eminentemente comercial, llena de tiendas de ropa, zapatos, accesorios y chiringuitos de comida (la verdad es que en Londres es difícil pasar hambre), con un mercado que colinda con la esclusa local y que tiene unas vistas como muy típicas, además de armoniosas. Y como me vi muy mesurada durante mi periplo, ahí aproveché y di un poco de rienda suelta al consumista que llevo dentro. Me compré un bolsón, unos pantalones de esos que parecen falda, y una pulsera. =)

Y, para que no se dijera que no conocemos la lluvia londinense, alguna gotita de recuerdo nos cayó. =P

Ventanita subterránea Una última curiosidad de Londres: Abundan las viviendas-sótano. Cuando vas caminando por la banqueta, pegadas a la pared hay una serie de “alcantarillas” que son normales, hasta que las ves de noche. Llaman la atención, porque de ellas sale luz y, si te fijas con detenimiento, verás que debajo de dichas alcantarillas hay ventanas en donde la gente está cenando, platicando y haciendo su vida diaria. No pude tomar fotos de las alcantarillas, pero sí conseguí fotografiar una ventana medio subterránea que me llamó la atención y la cuelgo aquí para deleite de mis lectores. ^^

Volvimos a Vitoria sin incidentes y con ganas de más. Londres es de esas ciudades en las que dan ganas de quedarse.

Un beso.

martes, 22 de septiembre de 2009

GRAN HERMANO

Una estación del metro Londres es todo lo que ya conocen y más. Pero sobre todo es un gran set (o plató, pa’ los ibéricos) de Gran Hermano (o Big Brother, pa’ los americanos). He rebuscado esta mañana dentro de mis orificios y, de momento, no he encontrado ahí ninguna cámara, pero las hay por doquier: en cada esquina, en los restaurantes, en los pasillos del metro, sus andenes y sus vagones… No he entrado en ninguna iglesia (no suelo entrar nunca. Por no entrar, no he entrado ni a la que está frente a mi casa, en donde llevo viviendo 7 años), pero no me extrañaría que ahí también hubiera cámaras. Supuestamente son “por la seguridad de todos”, pero ni a Juanjo ni a mí nos queda clara su utilidad. Él dice que en un estudio llegaron a la conclusión de que las cámaras ayudan a resolver un crimen, por cada 80 mil de ellas instaladas… En realidad, lo que sería interesante, aunque imposible, saber, es si son realmente “disuasorias” de la mala acción, que es ahí en donde radicaría su verdadera utilidad.

Por lo demás, la ciudad parece segura. En algunos lugares tiene similitudes con Madrid (o al menos yo se las encuentro), pero me parece que Londres es bastante menos ruidosa que Madrid (excepto por las sirenas de los vehículos de emergencia, que son verdaderamente estruendosas y molestas). En algunos edificios todavía conserva ese aire obscuro y típico que vemos en las películas de época o en historias como Oliver Twist. La gente, en general, es amable y bastante más considerada que en España. Menos los chinos cochinos. Esos parece que son iguales en todos lados. Son unos mulas, renuentes a hablar y a dar cualquier cosa que no les reditúe en algún beneficio. Y que conste que no es racismo. Es que son verdaderamente desagradables. No he conocido NINGUNO que rompa esta impresión y he conocido unos cuantos.

La Crónica

En el Heathrow Express Para ir de Heathrow a Londres hay un tren: el Heathrow Express. Baratu, baratu: Nomás £16.50 un viaje senshito. El tren es bastante cómodo, eso sí, y tiene compartimentos para poner las maletas. También vimos, durante el camino, unas pantallas en algún túnel, diseñadas para verse desde dentro del tren mientras pasa, a una velocidad nada “tímida”. Un invento curioso…

El hotel está justo al salir de la estación y es muy grande. La información turística la proporciona (si se le puede llamar a eso “proporcionar”) un tal “consierge”, que es chino y hace honor a su raza, siendo absoluta y rotundamente escueto ante la solicitud de información por parte de mi adorable cónyuge, dándole solamente aquello que no requiere hablar: planos y folletos. Lo que es explicar de viva voz, se rehúsa terminantemente, mandándonos a freír puñetas.

Sabemos que hay que comprar unas tarjetas de transporte para pagar menos, pero no sabemos dónde conseguirlas y el Chino Cudeiro se niega a dar más información. De manera que salimos del hotel a buscar el dato. Entramos en una casa de cambio, atendida nada más y nada menos que por otro Chino Cudeiro que, sería pariente del del hotel, porque es igual de mula. Se limitó a decirnos “go underground”. No quiso decir más. Si no hay negocio, no gastan ni saliva.

Bajamos a la estación de metro que está frente al hotel, pero ahí sólo había máquinas. Salimos de nuevo y entramos en una tienda de souvenirs. Ésta era atendida por una mujer negra y fue más amable (en general, en Londres, todas las razas, menos los chinos, son amables, la verdad). Nos dijo que había que ir “a la grande” (o sea, a la que habíamos llegado desde el aeropuerto, que es una estación de trenes). Ahí conseguí ver un chiringuito de información (la estación es bastante grande) y por fin nos dijeron dónde comprar las tarjetas.

Después de algunos errores, y algunas vueltas no planeadas en metro, por fin conseguimos abordar la línea “Circular”. Es un poco como en las películas. Los vagones se sacuden un montón, hacen un estruendo espectacular y sus luces se apagan cada dos por tres. Pero conseguimos llegar a tiempo a nuestra primera parada: el punto de reunión para hacer un “london walk” sobre “Llack de rippa” o Jacobo el destripador, pues. El guía que nos tocó era bastante ameno. Al final no me quedó claro si es el güey que escribió el libro o no, pero la plática fue muy amena y nos enseñó lugares, callejones y edificios que, de normal, no habríamos visto. Y como el paseo es más bien nocturno, pos uno entra en materia bastante bien. Habló de un Londres lleno de niebla y de humo producido por chimeneas y otros diversos orígenes, que hacían imposible la vista a más de 20 ó 30 centímetros más allá de la nariz. Y también que hay muchas teorías acerca de quién fue Jacobo el destripador, pero en realidad nunca se descubrió su identidad y, por supuesto, nunca se le atrapó.

Al finalizar la charla nos ofreció unas bonitas camisetas a la venta, que rehusamos amablemente, y también nos informó sobre lugares para ir a cenar o beber algo en los alrededores. Decidimos ir a una calle llena de restaurantes de comida hindú y, después de varias miradas a menús y ventanas, por fin nos atraparon en uno. No nos enteramos de qué comimos, más allá de unos cachos de pollo con salsas de curry y arroz, pero la comida en general estaba buena.

Mi suegro ya me había advertido que en Londres toman la cerveza “caliente” y lo comprobamos ahí. No es que esté precisamente “caliente”, pero es que no está fría. O sea que sí, la toman caliente. =P

Eso se ha ido repitiendo a lo largo del paseo. Ayer me acompañó en mi periplo turístico una mujer que fue compañera mía en la primaria, y que es muy simpática y agradable. Después de una larga mañana de caminatas y fotos, por fin paramos en un pub muy agradable de Covent Garden (el mercado donde se supone que empieza la historia de Mayfair Lady) y ahí pasamos toda la tarde poniéndonos al día y tomando “Coronas” (sí, la cerveza de mayor venta en el mundo. Ya había notado yo que, al menos en toda Europa, la hay). También aquí en Londres, como en España, la ponen con una rebanadita de limón a medio meter por la boquilla de la botella.

En ese periplo paseamos por la calle Bond, que tiendas de lujo aparte K y yo(Tiffany’s, Prada, Gucci, etc.), además de agradable, es una calle muy normalita y no una gran avenida con mucho tráfico, como ocurre en Madrid, por ejemplo. Después estuvimos un rato afuera del “no famoso” club White’s (al final no me atreví a hacer el intento de entrar y que me denegaran la entrada) y tomamos unas cuantas fotos desde casi todos los ángulos (a mi amiga K. sólo le faltó subirse a la azotea del edificio de enfrente. =P ). Luego pasamos por Trafalgar Square, en donde una guapa señorita desnuda, menos por los calzones, nos amenizó el paseo. No sabemos si se estaba manifestando o era parte de alguna “expresión artística”, pero el caso es que la mujer estaba ahí, encuerada, parapetada arriba de una “estructura de uso desconocido” (la verdad es que, ver una mujer desnuda ahí, en medio de la multitud, le evita a uno preguntarse qué chingados es eso en lo que se ha subido y, por ende, no puse atención. Es posible que al “revelar” las fotos –están en la cámara “gorda” y no me traje el adaptador para la tarjeta de memoria- sepa por fin si aquello es un baño público, la entrada a un estacionamiento subterráneo o qué…) y tenía una gran multitud de “admiradores”, sobre todo del género masculino, a su alrededor. También había algunos “bobbies” que amablemente le pidieron que tuviera cuidado y no se fuera a caer. Al lado de “la maja desnuda” se estaba celebrando una partida de ajedrez con piezas enormes que, teniendo en cuenta la atracción de al lado, también contaba con un numeroso público (aunque notablemente menor al de “la maja”). Al fondo de la plaza podía advertirse “El Gran Benito”, mejor conocido como el “Big Ben” y allá fuimos a dar. Después de tomar unas fotos en la abadía de Westminster, cruzamos el Westminster Bridge y fotamos el relojito desde el otro lado del río.

También fuimos a ver el número 10 de Downing St. (donde vive el Primer Ministro), pero está cerrado a cal y canto. Maldito sea el terrorismo, que no deja comprobar si las imágenes que salen en Little Brittain son reales o son de una recreación! >_<

En la noche, después de la tarde de chelas, terminamos en un supuesto restaurante mexicano en los alrededores de Picadilly Circus, en donde nos pusieron unas chimichangas que no eran tales, sino unos rollitos de primavera gigantes, rellenos de carne o pollo, según, y unas enchiladas con arroz. Ofrecen micheladas que tampoco son tales, sino una mezcla de cerveza con sabores de frutas tropicales ¿?. Pero el guacamole estaba muy bueno. Casi tan bueno como el mío. Y el servicio también está muy bien. El restaurante es tipo Hard Rock Café. Si no hay una mesa disponible te dan un “busca” y te mandan a la cantina de control para que amenices tu espera con unos alipuses. Luego tu “busca” empieza a vibrar y se le encienden unas lucecitas, lo que quiere decir que tu mesa está lista y puedes pasar a la planta de arriba.

Todo eso, catarro incluido (que hoy se ha despertado más activo todavía) me dejó agotada. Así que dormí de corridito y sin problemas.

Mañana más y mejor. =)

viernes, 4 de septiembre de 2009

LOS HOMBRES DE PACO

hombresdepaco Desde mi contacto con las letras españolas en la uni, allá por 1993-95, me convertí en fan del cine español. Ahora que llevo varios años viviendo en Vitoria soy fan incondicional de la mencionada serie. Me gusta principalmente por las tonterías que dicen los personajes. Algunas de las frases son para enmarcar y, desde luego, yo haría una colección con ellas.

Y fue precisamente eso lo que me llevo hoy a acudir a una mesa redonda con algunos productores ejecutivos de Globomedia, la empresa culpable de la existencia de “Los Pacos”. Eso y que, al estar libre de “famosos”, la velada se preveía por lo menos tranquila. El evento en cuestión fue organizado a cuenta del “Primer Festival de Radio y Televisión de Vitoria-Gasteiz” que ha traído algunos “famosos” a la ciudad a cuenta de la presentación de nuevas temporadas de algunas series.

El caso es que descubrí a Los Pacos ya bastante avanzada en temporadas y recientemente he podido empezar a verla desde el primer capítulo. Y ahí me encontré con un florido insulto al que no le encontraba ni pies ni cabeza: “Anormal de carrito”. ¿De dónde salió tan florida frase? Buscado por Internet me encontré con algunas teorías, pero con ninguna confirmación acerca de su origen.

Así que hoy rescaté del baúl de los recuerdos al reportero que llevo dentro e interrogué a Iván Escobar al respecto. Se lo saqué con tirabuzón, pero conseguí que me desvelara el misterio. Resulta que alguien, al ir en bicicleta por Madrid (ciudad no precisamente conocida por la amabilidad de lo automovilistas hacia los ciclistas), fue insultado con ese término durante algún incidente con un coche. No entiendo por qué tanto secretismo. Igual y porque “el dato” no le pertenecía.

Al final fue una tarde muy productiva para mis adormecidas dotes de periodista. A Iván le gustó mucho mi pregunta sobre los “chistes de segundo plano” que abundan en la serie y la manera en la que cuidan y explotan al detalle los “tiempos muertos” de los personajes. Es decir, mientras por ejemplo alguno suelta un exhabrupto, otro de ellos juega con algo y lo rompe, o tira el café, o pone caras raras, etc.

En España suelen tener muy bien trabajados esos tiempos muertos de los personajes, tanto en teatro como en televisión y a mí me genera un gran contraste con las producciones mexicanas, en las que todos son muy respetuosos y nadie habla hasta que el anterior ha terminado su parlamento.

Aparte de eso, los actores españoles suelen tener mucha habilidad para dar continuidad a los diálogos, evitando esas pausas mexicanas que generan la sensación de artificialidad en las escenas. Aquí todo parece espontáneo y natural.

Y todo esto nomás para comentar lo a gusto que se queda uno cuando encuentra una respuesta casi imposible de buscar. Y, además, confirmé que, a pesar de la masacre del último capítulo, en el que mataron a CUATRO personajes fijos, la serie continua. Hoy podré dormir tranquila. =)

Un besito a los que ven la serie. Dos a los que no, pa’ que se animen y pasen unos ratos muy amenos. De verdad que es una gran enciclopedia de diálogos enmarcables.

jueves, 3 de septiembre de 2009

VOY A LONDRES

Ya tengo el boleto de avión comprado. Comprobaremos si es verdad que se come tan mal como dicen (hasta ahora lo peor que me ha tocado ha sido Viena) y qué pinta tienen las pintas. También intentaré averiguar si la imagen de la casa del Primer Ministro que aparece en Little Britain es la verdadera o si la han refabricado para la serie (y digo intentaré porque al parecer la Thatcher mandó "privatizar" la calle por temas de terrorismo y desde entonces).Lo más cerca que he estado de Lontres es en Gibraltar

Como buena fan de las novelas de Barbra Cartland, no puedo perder la oportunidad de ver, aunque sea por fuera, su tan socorrido club White’s, que en sus inicios fuera una tienda de chocolate (una rara exquisitez, allá por 1693) gracias a lo cual adquirió su nombre (Mrs. White's Chocolate House) y famoso por su “Libro de apuestas”, en el que se registraban, a veces, apuestas de lo más absurdas como quién se iba a casar el año en curso y con quién, o aquella que en 1816 hizo un tal Lord Alvanley con un amigo, por £3000, acerca de cuál de dos gotas de lluvia tocaría primero el cristal de una ventana saliente. Igual y alguna feminista pone el grito en el cielo por mi osadía, pero me vale madres. Que al cabo no soy famosa. =P

Y para quién no sepa de lo que estoy hablando, que se lea esto, que tiene su puntito de interés. xD

Sólo tengo 2 días y medio para ver todo lo que pueda ver, así que habrá que hacer malabares para aprovechar bien el tiempo. Ya tengo un documento con la lista de lugares para ver, anotaciones, información, etc.

Un besito a los que nomás han estado en Gibraltar, como la de la foto. Dos, a los que han ido a Londres. Tres a los que no pueden viajar. =)

miércoles, 15 de julio de 2009

PALABRA DEL DÍA

Mi hermano suele recibir una publicación pensada para gringos, llamada “Spanish word of the day”,en la que, mediante un “emilio” dan cátedra sobre una palabra en castellano y, con bastante frecuencia, rescatan significados que, quienes tenemos como lengua materna el español, no solemos rescatar al oír dicha palabra.

Explico lo anterior porque esa práctica me ha llevado a pensar en palabras cuyo significado dista un montón, entre España y México, por ejemplo. Y hoy descubrí una palabra interesante en ese sentido: PONER.

Es, de entrada, una palabra inocua. No se suele usar para los dobles sentidos ni para los albures. Tampoco puede ser ofensiva. La definición que viene a mi mente en primer lugar es como sinónimo de “colocar”: “Pon esto encima de la mesa”. Te puedes poner un vestido, también. O te puedes poner hecho una furia o poner cara de tonto. Todo lo anterior funciona igual de uno y otro lado del charco. Pero hay acepciones de esta palabra que difieren diametralmente. En México, cuando “le pones” es que “usas drogas”. O, más concretamente, que fumas marihuana (en España esta expresión no se conoce).

En España, cuando quieres que alguien te conteste al teléfono dices “que se ponga fulano”. En un bar, dices al camarero “ponme una cerveza” (en México sería “¿Me puedes traer una cerveza?”).

Esto es simplemente un breviario cultural sobre una palabra que, de tan anodina, se ha vuelto interesante para mí después de esta reflexión.

Un besito a los que me acompañan en mis reflexiones ociosas. Dos a los que encuentran esto interesante. A los que no, pos que le “pongan” más entusiasmo. =P

domingo, 5 de julio de 2009

PACHO

20090316006 Hoy hace 33 años que dejé de fastidiar con la cantaleta de “¿Y cuándo nace mi hermanito? ¿Ya mero llega mi hermanito?”. A partir de ese momento, el fastidiado fuiste tú, que tuviste que soportar una hermana encimosa y demasiado cariñosa que no tenía ojos para otra cosa.

No sé de ninguna otra relación fraternal como la nuestra, tan invadida de cariño, de afinidad, de solidaridad y de ayuda mutua verdaderamente desinteresada. Y, desde la distancia, en un día tan especial y tan grandioso, después de 7 años y sin ser millonaria, es difícil lucirse con un regalo.

Así que simplemente te recuerdo y te reitero, que eres la persona más importante de mi vida, al lado de aquél con quien comparto mis días, que te sigo queriendo todo lo que es posible querer a un hermano, y que espero que pases el mejor de los cumpleaños.

Tu hermana que te adora, desde el futuro, =P

Ana.

P.D. Estas son las mañanitas que cantaba el rey David…

miércoles, 1 de julio de 2009

HISTORIAS DE LA PELU

Peluquero

No entiendo por qué, pero aunque aparentemente me hacen lo mismo que a muchas otras clientas, el caso es que yo siempre llego a primera hora y me voy casi al último.

Y mientras estoy ahí, esperando a que transcurra todo el proceso (tinte, mechas, tratamientos, peinado, etc.) veo un montón de historias. La última vez, una niña grande (como del tamaño de una adolescente, pero con cara y actitudes de niña) que estaba sentada a mi lado, lloraba desconsolada por el corte que le estaban haciendo. La verdad es que el que traía no estaba nada mal. Y el que le hicieron tampoco (no había demasiada diferencia entre uno y otro), pero ella lloraba de impotencia mientras su madre le repetía, una y otra vez, que estaba muy guapa. Y yo sigo sin entender esa actitud tan común en las madres de gobernar a sus hijos en la apariencia que ellos tienen, llámese ropa, corte de cabello, zapatos, etc. Es decir, mientras no salgan con una cresta en plan punk, o con querer usar Dolce & Gabana o Armani (que el gobierno les mantenga el buen gusto, no te digo???), yo creo que se vale respetar el gusto de los hijos, sobre todo porque son ellos quienes van por ahí con su propia apariencia.

Mientras me lavaban el cabello pude oír las viboreadas de unas alumnas (en concreto, las de la que me lavaba a mí) hacia otra alumna. “A” decía “Fulana se ha echado novio, lo sabías?”. “B” contestaba “Bah! Eso es mentira!!”.

A: “Pero si ha enseñado fotos y todo!!!”

B: “Yo también tengo fotos de tíos, eso no prueba nada”.

A: “No, pero sale ahí con el tío, en Portugal”.

B: “Yo también tengo fotos con amigos. Es lo mismo. Se lo está inventando…”

A: “Pues mira cómo camina, con esos aires de suficiencia!!! Si se cree lo máximo!!!”

Cierto es, que la criticada en cuestión camina como muy dueña de sí misma. Es guapa, delgada y parece bastante operativa, aunque creo que nunca me ha atendido ella, contrario a la que la criticaba, que me ha atendido dos veces y la verdad es que algo de reservas sí que le tengo. Es muy descuidada y le falta poner atención en los detalles. Una vez ya me tuve que repetir las mechas porque no me gustó cómo me las dejó. Y la última vez en concreto, por dar un ejemplo acerca de “los detalles”, le pedí que me limpiara el tinte de las orejas y al final me tuve que dar yo misma con la capa porque me dejó ahí la manchota. =(

Una de las monitoras llevaba el meñique izquierdo vendado. Me contó que se cortó en su casa, con un “cortafiambres”, que es un aparato como el que tienen en los supermercados para cortar jamones y embutidos en general. O sea, que un cortazo en condiciones. Y estaba sola, la pobre. Le tuvo que llamar a su mamá para que la recogiera y la llevara a urgencias. Se cortó también la uña y era lo que más le dolía. Y se volaba el vendaje con las tijeras al cortar cabello y no podrá aplicar ningún producto durante más de una semana, por aquello de la higiene de la herida.

Y esto es un resumen, porque ahí había un gentío…

Un besito a l@s que son peluquer@s. Dos a l@s que son clientes. Tres a quienes están aprendiendo, para que pongan más atención en los detalles. =P

jueves, 14 de mayo de 2009

SAGRADITUD

libros-amontonados Últimamente leo mucho. La literatura se ha convertido en mi único vicio. Y, al leer mucho, se lee “de todo”. O sea, por mis manos han pasado libros buenos y libros malos. Don Stephen King opina que, como escritor (que todavía no lo soy “formalmente”) se aprende más de los libros malos que de los buenos. Yo todavía no sé de cuáles se aprende más. De momento sólo sé que los libros malos dan esperanzas. Uno se dice “si alguien fue capaz de publicar este bodrio, lo que yo escriba tiene algunas esperanzas”. Los libros buenos, en contraparte, desaniman. Porque, evidentemente, uno es consciente de que no está a ese nivel.

Como ya me di un buen atracón de libros “de vicio”, es decir, de esos que uno lee por puritito entretenimiento pero que no aportan una calidad literaria extraordinaria en sí, ahora puedo dedicarme con más tranquilidad a libros de más envergadura. Y, aprovechando además la coyuntura de que les ha dado por publicar los libros de Don Gabriel García Márquez en versión económica y manejable (esa es una de las razones por las que prefiero las ediciones Debolsillo, aparte de por el precio, porque se leen más a gusto, sobre todo alguien como yo, que tiene manos pequeñas), empecé a cultivarme un poco con lectura “de altos vuelos”, con El Amor en los Tiempos del Cólera.

Como buena atea, considero que las cosas sagradas producen más conflictos que satisfacciones. Sin embargo, como ser humano, creo que me es imposible evitar el tener ciertas cosas sagradas en mi vida, o que al menos tienen una cualidad o valor similar a lo que los religiosos consideran como sagrados (porque hablando en términos llanos, es evidente que ninguna de mis pertenencias es sagrada). Mi osito de peluche, por ejemplo, es una de esas cosas. Tiene casi 24 años conmigo y duermo con él todas las noches. Siempre he pensado que si se produce un incendio y hay que salir corriendo, iría corriendo a buscarlo antes de huir…

En el caso de la literatura, libros como los de Don Gabo también son sagrados. En mis manos está un ejemplar de alguien que tiene un premio Nobel, y que escribe en papelitos aquí y allá, y que tiene una secretaria que le pone en orden en una máquina de escribir (no sé si ahora usará una computadora) todos esos papelitos que él va produciendo. Y, mientras voy leyendo, me pregunto cómo es posible que alguien pueda escupir semejantes historias, tan llenas de sustancia, escribiendo en papelitos…

Me hace falta un diccionario para leerlo, porque me encuentro con un montón de palabras que no conozco. Pero como no tengo un diccionario para ponerlo en el buró, junto a mi cama, que es donde leo casi todo lo que leo, pues me quedo con la duda. Con algunos libros suelo anotar en las últimas páginas la palabra que desconozco y la página en la que está, de manera que luego voy y las busco y las vuelvo a poner en su contexto. Pero los libros de Don Gabo son tan deliciosos que en la primera lectura no se me antoja ni siquiera anotar las palabras, por no profanar sus libros. Y anotarlas en otra libreta implica ya demasiada distracción de la historia. Así que seguramente se quedarán pendientes para una segunda vuelta, si es que se llega a dar (nunca he leído ningún libro más de una vez).

Y aunque disfruto mucho con la lectura hasta el momento, no puedo evitar sentirme un poco profrana, de estar leyendo algo que es sagrado. Pero soy bien macha y me aguanto. Al final, quienes publican libros lo hacen con la intención de que alguien más los lea, da igual quién. Supongo…

Un besito a los que leen. A los que no, un coscorrón! Ji ji ji… =)