Mostrando las entradas con la etiqueta lenguaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta lenguaje. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de julio de 2009

PALABRA DEL DÍA

Mi hermano suele recibir una publicación pensada para gringos, llamada “Spanish word of the day”,en la que, mediante un “emilio” dan cátedra sobre una palabra en castellano y, con bastante frecuencia, rescatan significados que, quienes tenemos como lengua materna el español, no solemos rescatar al oír dicha palabra.

Explico lo anterior porque esa práctica me ha llevado a pensar en palabras cuyo significado dista un montón, entre España y México, por ejemplo. Y hoy descubrí una palabra interesante en ese sentido: PONER.

Es, de entrada, una palabra inocua. No se suele usar para los dobles sentidos ni para los albures. Tampoco puede ser ofensiva. La definición que viene a mi mente en primer lugar es como sinónimo de “colocar”: “Pon esto encima de la mesa”. Te puedes poner un vestido, también. O te puedes poner hecho una furia o poner cara de tonto. Todo lo anterior funciona igual de uno y otro lado del charco. Pero hay acepciones de esta palabra que difieren diametralmente. En México, cuando “le pones” es que “usas drogas”. O, más concretamente, que fumas marihuana (en España esta expresión no se conoce).

En España, cuando quieres que alguien te conteste al teléfono dices “que se ponga fulano”. En un bar, dices al camarero “ponme una cerveza” (en México sería “¿Me puedes traer una cerveza?”).

Esto es simplemente un breviario cultural sobre una palabra que, de tan anodina, se ha vuelto interesante para mí después de esta reflexión.

Un besito a los que me acompañan en mis reflexiones ociosas. Dos a los que encuentran esto interesante. A los que no, pos que le “pongan” más entusiasmo. =P

domingo, 25 de enero de 2009

CERVANTES Y LA ETIQUETOLOGÍA

Soy más bien propicia a andar leyendo las etiquetas de todo y especialmente de la comida. Esto no es de siempre, sino desde que empecé a tener discusiones con la báscula. Ahora me intereso por los ingredientes de la comida, calorías, grasas, etc. Y en mis exploraciones etiquetiles me encontré con la siguiente perla:


Primero: Te venden un PAVO y luego te informan que en realidad se trata de un POLLO.

Segundo: No conformes con la "inexactitud" anterior, te informan que el pollo en cuestión es "natural".

Por supuesto, no lo compré. Por eso la foto tiene tan mala calidad, porque la saqué con el teléfono. Algunas veces, la literatura en las etiquetas puede ser más emocionante que la novela más vendida del año.

A quienes acostumbran leer las cajas de cereales, que sepan que ahora tienen todo un universo infinito por descubrir en el refrigerador.

Un besito a los analfabet@s. Los pobres no tienen la menor idea de lo que se llevan a la boca...

martes, 14 de octubre de 2008

UNIDADES

Aunque soy de extranjia, hace ya muchos años que se inventaron las "cajas rápidas". Esas escasas cajas que existen en algunos súpermercados grandes en las que se supone que, cuando traes pocas cosas, te vas a ellas para no tener que esperar a nadie que traiga el carrito lleno.

Desde que yo tengo uso de razón, las mencionadas cajas aceptan un máximo de 10 artículos. Y yo, al igual que otro señor con el que tuve contacto esta mañana, entendemos por 10 artículos 10 cosas, 10 objetos de compra. En el caso que hoy nos ocupa, el cartel concretamente dice "máximo 10 UNIDADES".

Cuando yo llegué a la susodicha caja, un viejito acababa de descargar un carrito. No traía demasiadas cosas, pero evidentemente había puesto ahí más de 10 artículos. La cajera los cuenta y le dice que son más de 10. Yo creo que el viejito ni siquiera se había dado cuenta de que era una caja de esas. Mucha gente no ve el susodicho cartel, que está colgado en lo alto de la misma. La verdad es que no es muy cantoso que digamos.

El caso es que el viejito terminó por resignarse y estaba disponiéndose a devolver las cosas a su carrito para pagar en otra caja, cuando otro viejito que estaba delante de mí le aclaró que llevaba MENOS de 10 artículos, ya que al llevar 2 ó más artículos iguales, éstos contaban como "una unidad". Entonces, la cajera va y le pregunta a otra cajera sobre el tema. Yo vi a la otra cajera señalar cosas, y supuse que le aclararía que cada cosa es una unidad. Sin embargo, el viejito que estaba detrás de mí (aparentemente por las mañanas son los viejitos quienes hacen la compra, ya que por lo visto estaba yo rodeada de ellos) empezó a alegar que no, que cada cosa cuenta como unidad, con lo que yo estaba de acuerdo. Y entonces el viejito de adelante le dice que no, que él y su mujer llevan años comprando ahí y que siempre les toman los artículos similares como unidad.

Yo argumenté, aunque con poco éxito, he de confesarlo, que la idea de esas cajas es que, quienes llevamos pocas cosas, no tengamos que esperar a que les cobren a quienes llevan el carrito lleno. Por lo tanto, la cosa de que artículos iguales forman una unidad, rompe un poco con la idea de esas cajas, ya que eso implicaría que yo podría llenar mi carrito de artículos similares y meterme por esa caja con toda la impunidad...

Pues el viejito que defendía la teoría de los artículos similares, clavado él, fue al Centro de Atención al Cliente y preguntó por el tema. Volvió y le alegó al viejito que estaba detrás de mí que fuera él a preguntar, que le acababan de confirmar que lo que él decía era lo cierto... Con lo cual, el viejito que estaba detrás de mí alegaba que entonces tienen que cambiar el cartel.

Pero yo voy más allá y digo que, entonces también tendrían que ponerse de acuerdo con los de Carrefour, que cada dos por tres ponen su promoción esa de "3 x 2" y aclaran: "Usted paga dos, y la tercera UNIDAD le sale grátis".

La gran conclusión es que me parece lamentable que, en el país cuna del español, la gente cada vez se comunica peor y saben menos de cómo se utiliza el idioma.

Un besito a quienes tienen problemas con las unidades. Dos a los que tienen problemas con el idioma. Esos sí que necesitan un chingo de ayuda. Que los aliens nos agarren confesados!!!