viernes, 20 de abril de 2007

LOS SONIDOS DE LAS VACACIONES


Los que han estado en Galicia dicen que es muy bonito, pero nunca sabes “qué tan bonito” es hasta que no cruzas la frontera entre Castilla León y la comunidad de los mariscos. La diferencia es notoria, ya que el paisaje pasa de ser plano y sin vida a llenarse de montañas y árboles centenarios.

Después de unos kilómetros de bosques montañiles te encuentras con el primer desencanto, que son los restos de los incendios exhaustivos del año pasado. Hectáreas y hectáreas de cenizas y árboles calcinados, alimentando un paisaje árido y con algunos retoños de plantuchos que renacen como el ave fénix.

Una vez cerrada la boca (el mal trago nunca se digiere), llegamos a nuestro destino: Vigo. Se trata de una ciudad de tamaño medio, con puerto y con infinidad de cuestas que la convierten en una “ciudad diagonal”. Poco después de entrar a la ciudad, nos topamos con unos “caballitos”, una glorieta de referencia obligada para orientarse o encontrarse con alguien para ir a algún sitio. Fue ahí donde quedamos de vernos con nuestros más recientes amigos, aquellos que endulzaron nuestros días de vacaciones gratuitas en Punta Cana, y con quienes fortalecimos más todavía nuestros lazos de amistad y afinidad durante estos cuatro días de “recogimiento” que, me parece, nadie utiliza ya para tal efecto.

Vigo también ofrece infinidad de antritos con diversas temáticas para tomarse una cerveza o un vinito todos los días y no aburrirse con la decoración. Según me cuenta mi amiga-anfitriona, en Vigo proliferan con gran profusión las bandas de rock alternativo y los lugares de exhibición de las mismas, de manera que empieza a generarse un mercado musical bastante interesante y prometedor. No pudimos asistir a ninguna función (como nosotros, los viguenses, vigueños, vigosos, que no vigorosos, o cualquiera que sea su gentilicio, estaban también de vacaciones, con lo cual la ciudad estaba de lo más tranquila y vacía. Una delicia), pero a cambio vimos un cachito de la procesión (¿del silencio?) con los “Ku Klux Klan” (cualquiera me mata, pero es que el traje es igualito, pues…) de rigor y las señoras de negro con peineta, entre santito y santito.

Entre los roles turísticos recorrimos Santiago, la capital de Galicia y hogar de la bien conocida vieira del peregrino, abundante en puestos de souvenirs para turistas repletos de bastones-vieira y demás equipamiento religioso. También fuimos a La Toja (yo no sabía que el susodicho manantial era gallego. Siempre se aprenden cosas con los viajes) y nos encontramos con un museo-compreustednuestrosproductos pequeñito, pero interesante.

El balneario está en una isla a la que se accede a través de un puente y tienen ahí toda la instalación para pasar unos días en tratamiento-aguangamiento del ser, con los balnearios, masajes y todo el kit, además de una capilla con paredes de concha.

Entre paseo y paseo, visita y visita, comidas sabrosas y abundantes. Burp! No pudieron faltar en el menú los mejillones, las navajas y las ostras; el queso de tetilla con membrillo, el famoso albariño (menos pa’ mí, por razones ampliamente explicadas en capítulo anterior de esta ilustre coluCna), unas croquetas de pollo de la abuela de mi amiga que estaban de no mames, y una fabada asturiana que, aunque no viene a cuento con Galicia, pues es de sus vecinos de al lado y estaba de p… madre.

Y hablando de Asturias. Al volver paramos en Gijón. Ciudad más bien sosa, tirando a fea. Con playa, eso sí. Pocos bares, pocos restaurantes. La primera noche cenamos en el restaurante del hotel. Nos sentamos cerca de otra pareja menos joven que nosotros y, como gente educada que somos, desarrollamos la conversación en un volumen bastante bajo, para no molestar a los vecinos. Así que aquello estaba como biblioteca, porque sólo éramos ellos y nosotros. De pronto, escucho un mglup (sonido de cuando tragas líquido, en plan efecto de sonido y con megafonía) y me dije “el señor de la otra mesa se habrá atragantado” (como cuando das un gran trago de agua y te duele cuando pasa por la garganta).

Pues nada. Al rato otra vez, el sonido con megafonía. Comenzamos a comentar el tema, así, en bajito. Le traen el café al ñor, y va de nuez! Pero qué joder, si la taza es pequeñita!!! ¿De dónde saca este hombre tanto líquido para hacer semejante ruido al tragar? Y no es que fuera molesto. Pero es que costaba mantener la serenidad y no soltar una carcajada, de veras! Yo, es que si intento hacer todo ese ruido, me cae que me pasa lo del dolor de garganta! Bueno, eso teniendo en cuenta que soy tan inútil que ni siquiera sé eructar.

En fin. El señor iluminó mi cerebro con la anécdota de esta semana y por ello le doy las gracias. Garganta Hulk aparte, la pareja era bastante educada, me parece.

Hace una semana que terminaron las vacaciones y escribo hasta hoy por culpa de los deberes atrasados que se acumulan por culpa de las mismas: toneladas de ropa sucia, la casa hecha un asquito, desfacer las maletas, etc.

Pero aquí estamos de nuez. Que viva Españaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

Je je. A ver si alguien viene y me lincha. Acabo de violentar una de las reglas sagradas euskaldunes. Pero es que al volver se acaban los sonidos. Los sonidos de las vacaciones.

Un besito linchado,

Suza.

martes, 3 de abril de 2007

CUANDO EL CUERPO TE HACE MANITA DE PUERCO

Nunca tuve problemas de peso hasta que me vine a Europa. Y cuando no has tenido problemas de peso, no entiendes a quienes los tienen. Para no hacer el cuento largo, entre dejadas de fumar, dietas abandonadas y 2 años de postramiento en un sofá por culpa de mis pies, llegué a pesar 64 kgs. Esto es, 12 kilos más que mis 52 de toda mi vida adulta.

Lo primero que ataca el sobrepeso es a la vanidad. El primer golpe viene cuando ya no te queda la ropa que tienes. Vas a comprar nueva y cosas que a ojillo antes te quedaban pintadas, ahora no te entran. Así que el segundo golpe te viene cuando ya no sabes qué talla eres (antes tampoco lo sabías del todo, pero nunca te habías visto en la necesidad de saberlo, porque escogías a ojillo y todo te quedaba bien).

Con la primera dieta pasé mucho estrés, mucho mal genio y mucha frustración. Psicológicamente, las dietas tradicionales son como veneno: cuando llegas a tu límite empiezas a comer cosas “prohibidas” y lo de “pecar” tiene muchas repercusiones: “Te estás haciendo daño a ti misma”, “no te quieres”, “a nadie le gustas y no le vas a gustar a nadie si te sigues comiendo esta dona que, además, ni siquiera está tan buena”, etc. Sin fin de pensamientos horribles pasan por tu cabeza.

Como lo de bajar de peso se convierte en misión imposible, lo siguiente es “aprender a quererte”. Empiezas por compararte con las chicas que ves por la calle y que te llevan mucha ventaja en el sobrepeso. Al final, terminas agradeciendo a todas aquellas que se pasean con su profusión de carnes como si nada, porque a ti te hacen quedar muy bien. Y terminas por aceptar que, aunque no estás tan bien como quisieras, tampoco estás “tan mal”.

Pero cuando crees que la guerra ha terminado, tu cuerpo agarra y dice “De terminado nada, torda!!! Que estoy hecho una piltrafilla y tú no me haces ni puto caso!!!”. Es entonces cuando has empezado un largo round de esgrima, un tira y afloja, hasta que ves que te has quedado sin correas.

Yo, francamente, agradezco la manita de puerco que me hizo mi cuerpo (valga la cacofonía y el trabalenguas). Porque probablemente, al aprender a “quererme”, me hubiera dejado llevar aun más por la dejadez, y hubiera entrado en el club de aquellas que “levantan la moral” a quienes “no están tan mal”.

Los episodios de la guerra fueron:
1. Los pies. Espolones, fascitis plantar, plantillas, infiltraciones, cirugía, más infiltraciones, otras plantillas… Conclusión del último médico: “Perder peso le vendría muy bien a tus pies”. Conclusión de la que se quiere: “Pos es que no peye, oiga…”
2. La espalda. Dolor lumbar, pastillas, días sentada, más pastillas y círculo vicioso de “como no me puedo mover, no puedo cocinar, así que como precocinado”. Ergo, no te mueves, comes mal, subes de peso. Conclusión de la que se quiere: “Será que bajando de peso se me quita el dolor?”.
3. El sistema digestivo. Reflujos, agruras, dolor como de úlcera (que al final resultó ser “una herida” en el esófago –esofagitis-, producida por los reflujos constantes), y un montón de pruebas horribles. Conclusión del médico: hernia de hiato. No comas mucho y evita lo prohibido (lo de siempre: grasas, café, alcohol, tabaco… Y además: chocolate y menta ¿?) Bajando un par de kilitos se desaparecerá el problema, ya verás. Conclusión de la que se quiere: “Y sólo con un par de kilos se me va a quitar toda esta mie… ércoles por la tarde, oiga? Ni usté se lo creé, fíjese. Pero bueh! Ya veremus”. Ná. No hay manera de entrar en razón (y por ende, “en cintura” menos).
4. El páncreas. Tomas alcohol, te duele. No tomas, no te duele. Mere. Abstemia desde el 12 de enero, por culpa de un fuera de lugar de las amilasas.

Pues eso. Que ahora voy que chuto. En todas mis dietas, nunca había prescindido del alcohol. En esta ocasión, se conjuntó que retomé el programa más exitoso y llevadero que he hecho, en enero, y, sin el alcohol, he bajado de peso con una constancia asombrosa y sin hacer mucho ejercicio (porque los males 1 y 2, más otros que no vienen a cuento, no siempre lo permiten).

El caso es que, con un 10% menos de peso alcanzado, me siento increíblemente mejor. Respiro mejor, camino mejor (ya no me chicotean las piernas! Es un milagro!... Ejem. No, ni madres! Ni milagros ni leches!!! Que aquí ha habido un esfuerzo y una disciplina bastantes férreos!!!), y me ha dejado de doler casi todo.

De todo esto que seguro que a pocos interesa, se puede concluir que, en la mayoría de los casos, si el cuerpo no nos hace manita de puerco, nos dejamos llevar. Nos vamos por lo fácil, que es “aprender a querernos” y convertirnos en “una gordita feliz”, en lugar de intentar recobrar la salud, esa que no nos damos cuenta que hemos perdido, porque la pérdida se esconde debajo de nuestra piel.

Se supone que con este 10% he ganado mucha salud: menos riesgo de infartos, de trombos, menos colesterol (sólo una vez me ha salido fuera de rango, hace mucho), menos triglicéridos y más Omega 3. Pero no sólo he ganado en la salud que se manifiesta en los análisis, sino en la que se manifiesta en el ánimo. Ahora no me siento culpable por lo que como, porque lo hago de manera responsable. Mi cuerpo (y el programa dietético que sigo) me ha enseñado a disfrutar enormidad de cada manzana o de cada mandarina que me llevo a la boca, y a olvidarme de las croquetas que se me podrían estar antojando en ese momento. Y no es que tenga prohibidas las croquetas. Puedo comerlas si se me antojan. Pero es que como he aprendido lo que “vale” la comida, pues ahora las croquetas, la morcilla, el alcohol y todo aquello que los médicos “prohíben” a la mínima, se me antojan menos.

Finalmente, me siento agradecida de tantos males. Todos ellos, en equipo, me han evitado llegar a la obesidad y me han obligado a retomar el camino correcto. Voy a la mitad y lo que veo es que ya me queda muy poco por delante. Hoy escribo esto, no para que algunos se aburran, sino para que otros mediten un poco acerca de los males que tienen y se pregunten de qué precipicio los están alejando…

Un besito sano,
Suza.

P.D. Felices vacas!!! =)

martes, 27 de marzo de 2007

VISITA A LOS MADRILES


Esto de vivir en Vitoria la vuelve a una pueblerina. En mi última visita a Madrid me di cuenta de que ya perdí la costumbre a muchas cosas: Al ruidajo de una gran ciudad, a los indigentes (aquí "sin techo"), a los pedigüeños y a que las farmacias tengan un horario más amplio. En mi primer día de paseo por la Gran Vía fue lo primero que noté: el ruido. No sé si es que mis oídos se han vuelto delicados, pero era verdaderamente molesto. Lo bueno es que se pasa pronto si te distraes viendo todos los enormes edificios que abundan en esta ciudad. A mí me siguen impresionando las grandes estatuas que adornan los tejados de algunos.

Como buena gran ciudad, también tiene sus espectáculos públicos gratuitos: una señora en la calle Preciados que, hincada en el suelo como si rezara a la Meca suplica a gritos que le den algo para comer, mientras alguno se apiada y le echa unas monedas mientras le dice que en la "comunidad" la pueden colocar, que vaya y pregunte. Me imagino que el señor no pasa por ahí muy seguido, porque a la señora la vi en sus "lamentos" todos los días. Yo, acostumbrada al modus vivendi tapatío, no doy ni una moneda a nadie.

Otra cosa chida de los grandes edificios son las vistas que hay desde ellos. Para prueba, la foto que engalana la coluCna de esta semana. La tomé mientras esperaba mi comida en la terraza del Corte Inglés de Callao. Al fondo se aprecian los tejados del Teatro Real y del Palacio Real más al fondo, a la derecha. Ese día hacía mucho viento y se oían unos ruidos muy feos allí arriba. Se anunciaba el temporal, mismo que me perdí en Vitoria, con la nevada más gorda de todo el año. Cuando volvimos sólo quedaba el cochinero que suele quedar tras la nieve.

En uno de mis periplos por la gran ciudad decidí vistar el Museo Thyssen. Me recorrí toda la colección habitual y, como de costumbre, me fijé en aquello que no es noticia; el cuadro que más me gustó no figura en ningún lado: ni en las guías, ni en los grandes catálogos (y mira que son dos librotes bien gordos!!!) ni en ningún souvenir. Esto me recordó aquella ocasión en que fui de ilustre representante de don Chema-muriá al University Club, en Guadalajara, a la inauguración de una exposición de una pintora, de temática rural. No sé si se les quedaría un cuadro de una exposición anterior o qué, el caso es que me recorrí toda la sala, que consistía básicamente en cuadritos de casitas rurales con inditos, con lluvia, sin lluvia, con plantitas. En fin. Con mucho colorido. Y al final de todo estaba un cuadro que no pegaba nada con la temática en cuestión: en un marco blanco (bastante feo, he de aclarar) estaba un cuadro azul que mostraba una bota vieja cortada de perfil por la mitad y pegada en el lienzo, con unos trozos de periódico, todo teñido de azul obscuro. No sé si es que tengo una gran fijación por los zapatos, el caso es que aquel cuadro me encantó y me quedé mirándolo a gusto, largo y tendido.

Nunca pensé que mi abstracción causaría ningún impacto, pero cuando salí de ella había un montón de gente a mi alrededor, admirando el mismo cuadro extraño, y haciendo caso omiso del resto de la colección. ¿?

En el Thyssen no me pasó lo mismo, afortunadamente. Sólo yo me enteré de que aquel "Desnudo No. 1" no figura en el consumismo de los visitantes de museos. Bueno yo y la señorita que atiende la caja de la tienda de souvenirs del museo. En cambio, el "Verde sobre Morado" sí que está!!! Y lo pensé cuando lo vi. Ya me temía que algo así iba a pasar. En cuanto empiezas a ver cosas de esas que dices "pos como que yo hago un cuadrito y vengo y lo cuelgo", malo. Para quienes no han entrado en el museo, les puedo decir que es un gran lienzo pintado de morado, con un gran cuadrado verde encima, un poco más pequeño que el cuadro general. Aparte de las agujetas de pintar un lienzo tan grande, y de la mezcla para obtener los susodichos colores, pos como que no le encuentro el arte, tú. ¡¡¡Seré analfabeta!!!

La semana se salvó con una visita al teatro: Los Productores me dejaron alucinada. No es que yo haya ido mucho al teatro, pero es lo mejor que he visto en mi vida. Un despliegue de medios alucinante y una clara firma de su autor, Mel Brooks, a lo largo de toda la obra. Don Santiago Segura, mejor conocido como "Torrente", no es que cante muy bien, la verdad. Pero sabe actuar y la obra, a pesar de ser larga, se pasa como agua. De esa noche rescatamos la foto que engalana la parte derecha de éste, su antro (sí, ya chole con la foto de la bufanda. Que ya la cambio, pues).

Aparte del frío que pasé, tanto dentro como fuera del hotel, no hay otra cosa qué destacar. Bueno, que al llegar a la habitación el primer día, corriendo para ir al baño (llevaba más de una hora queriendo ir y por evitar infecciones me esperé hasta llegar a la habitación del hotel), lo primero que veo al entrar son un par de maletas y un portafolios en la mesita. "Jony, dis sit is teiken", le dije a mi querido cónyuge. Agarré mis chivas tal cual entré con ellas y volví al pasillo. Él agarró el teléfono y llamó a recepción. Salió tras de mí y cerramos la puerta. A esperar que subieran a aclarar el desaguisado (menuda palabreja para describir algo que nada tiene que ver con comida), mientras los ojitos se me ponían cada vez más amarillos. Finalmente nos pusieron en otra habitación, en otra planta, de la que me pasé renegando hasta que nos cambiaron a la misma planta que la primera vez, porque no había manera de calentar esa habitación. Mal hotel. No repito y desrecomiendo. Tryp Menfis, pa'l que necesite saber. Al cabo la zona está llena de hoteles. Por probar malos no pararemos!!! Je je.

Un besiño y felices próximas vacaciones! Nosotros nos vamos a Galicia, a visitar a los amigos que quedaron de "LA SUERTE DE LA FEA".

martes, 13 de marzo de 2007

FELIZ CUMPLEAÑOS, ABUELA


Muchas instituciones celebran 100 años de muchas cosas, pero pocas personas lo hacen. Yo recuerdo a mi abuela diciendo, desde que yo era niña "ya me quiero ir". Pero ná. Aquí sigue, con el mismo humor, la misma memoria y la misma salú.

El cuerpo ya no funciona igual, eso sí. Fallan los ojos, fallan los oídos, el olfato... Pero ninguna enfermedad, ningún dolor. Encerrada, desde hace varios años, en un cuerpo que se va deteriorando como los libros en una biblioteca antigua.

Y sin embargo, conserva el ánimo para festejar éste, su cumpleaños número un siglo. Detrás de sí deja una gran historia de anécdotas inéditas, 5 hijos que son, en una definición estricta, gente de bien, y un bonche de nietos, de los cuales la gran mayoría no han tenido la fortuna de disfrutar de una abuela única, no de cuento, pero sí de novela.

Gracias a ella conservé mi niñez, a pesar de haberse visto mancillada al perder a mi padre a los 5 años. Adquirí el gusto por la cocina, por la costura, por homenajear todos los días a un esposo de cuento, y pasé los mejores momentos de una etapa que odiaba porque no me permitía ser dueña de mis decisiones ni de mi destino.
Todavía recuerdo aquellas agradables tardes en el cuarto de la plancha, en donde la escuchaba contar historias de la biblia, sentada en una silla, mientras ella planchaba de pie. Aquellas mañanas en que me dejaba jugar con sus botones y sus artículos de costura, mientras ella se hacía sus propios brasieres en la máquina de coser y le remendaba los calzones a mi abuelo. Aquellos cumpleaños en que nos dejaba limpiar con los dedos los sobrantes de la masa de su delicioso pastel de chocolate. Aquellas navidades en que me dejaba ayudarle con los buñuelos, y luego me regalaba unas pantuflas tejidas por ella misma, para mantener mis pies calientitos.

Me enseñó a no comer entre comidas. Me enseñó a combatir las adversidades con inteligencia. Me enseñó a hacer arroz, a bordar, a tejer, a tocar el piano (no aprendí, pero ella se empeñaba en que yo tocara), a jugar a las cartas, a las damas chinas, a ver las telenovelas en plan irónico y satírico, a ser feliz con lo que se tiene.

¿Defectos? Claro que los tenía. Como todos. Pero ¿quién los recuerda cuando está cumpliendo 100 años, lejos, del otro lado del planeta, a demasiados euros de distancia que sólo hacen más evidentes los grandes tesoros que me regaló a lo largo de su vida de abuela?

Lo único que puedo regalarle es este homenaje y mi más grande deseo de que el siguiente paso en su existencia esté lleno de plenitud y felicidad. Y que llegue en el momento justo. Ni antes ni después. Como ella. Un gran beso de cumpleaños, doña Aurelia. Bébase un tequilita a mi salú.

martes, 6 de marzo de 2007

DE SUEÑOS Y MOTORES

Siempre he sido "la rara" de todos mis círculos sociales y familiares. Con 16 años, sin licencia de manejo todavía, si a mi madre se le paraba el coche yo le abría el cofre ("capó" para los españoletes), movía un par de cables y conseguía que arrancara de nuevo.

Cuando compré mi primer coche, le pedí a mi hermano que me acompañara al "tianguis" (mercadillo aquí) de coches a echar un vistazo. Me enamoré de un Caribe 86 (aquello fue en el 96) rojo (me parece que en España siempre ha sido "Golf". Allá -en México- lo fue hasta que evolucionó a modelo superior en 1987 -Mi Caribe era "último modelo"-) que parecía estar en bastante buenas condiciones (se veía bien por fuera y por dentro: buen estado del tablero (salpicadero ¿? -Nunca he entendido este nombre para dicho artefacto en España. ¿De qué tipo de salpicaduras protege?-), la tapicería, la carrocería. Encajaba con mi presupuesto. Mi hermano también aprobó la elección. Mi siguiente paso fue poner de acuerdo al vendedor y a mi mecánico (como yo era la que le hacía todos los servicios al coche de mi madre, me entendía de perlas con el mecánico y ya era hasta mi amigo) para que este último revisara mi posible adquisición. Me dijo que estaba bien el coche.

¿Por qué me gustó? Para empezar, no era un VW sedán. Me gustan los bochos, pero son incómodos. Tienen el tablero muy alto (yo soy más bien chaparra. Mido poco más de metro y medio), no tienen ventilación (con lo que en medio de una tormenta te la pasas limpiando los cristales. Aunque de poco te sirve porque con los mini-limpiaparabrisas que tienen tampoco puedes ver nada con el agua que cae) y el motor, al estar más bien dentro del vehículo, no te deja platicar si vas acompañada, ni oír a gusto la radio, del ruido que hace.

En fin. Que tenía mi Caribe . El caso es que ese primer coche es uno de mis más grandes tesoros que conservo en el baúl de los recuerdos (lo vendí antes de venirme a Europa). Alguna vez le arreglé el interruptor de las luces de crucero con un palillo de dientes (chapuza provisional, pero conseguí que no se chafara la noche por falta de faros encendidos) y casi siempre sabía lo que le pasaba cuando le salía un ruido nuevo. Viajé mucho en él y disfrutaba muchísimo tener un coche a mi entera disposición, siempre que yo lo necesitaba o quería ir a algún sitio, sin tener que hacer méritos ni pedirlo prestado a nadie.

Alguno de los tantos incidentes "poco frecuentes" en la sociedad que tuve con mi coche fue encontrarme chavos de mi edad, parados a un lado de la carretera con el coche descompuesto y solucionarles yo misma el problema. Lo único que nunca pude hacer yo sola fue cambiar una llanta y eso más por falta de fuerza que de conocimiento (sé perfectamente cómo se cambian las llantas. La cosa es que para cuando hay que subir la llanta buena al tambor ya no me quedan fuerzas ni para respirar)

En fin. Que uno de mis sueños no realizados es ser corredora de fórmula 1. Me gustan los coches. Siempre me han gustado. Y me gusta manejarlos, probarlos todos y sentir el rugido del motor en mis tripas.

Todo esto viene a cuento gracias al blog de un nuevo cliente de este bar, conocido como YOKOLANDIA, y su capítulo PUES SI QUE ESTAMOS BUENOSSSSSS. Y es gracias a este nuevo colega que me he visto más inspirada que nunca a actualizar este blog con más frecuencia. Así que ya nos seguiremos viendo por aquí, o en la calle, cuando saque mi carné de conducir, que la licencia de manejo aquí no me sirve más que para quitar la nieve del parabrisas.

Un beso automovilístico,

Suza.

jueves, 1 de marzo de 2007

LOS AVATARES DE LA ACTUACIÓN

Cuando yo era niña algunos queríamos ser "artistas" o "cantantes", según lo que veíamos en la tele. Pero la cosa ha evolucionado. Ahora los niños quieren ser "famosos". Por lo visto, da igual haciendo qué. Estamos muy acostumbrados a encumbrar a los "muy conocidos" y a verlos como seres normales. Pero, si lo pensamos bien, no lo son. Es más, podrían rallar en lo freaks, y no estoy hablando de las drogas que se chutan ni de los líos en los que se meten, sino en su trabajo. Porque a ver quién de nosotros se atreve a fingir cosas delante de un montón de gente que no viene al caso con lo que se está fingiendo. Lo de actuar tiene su cosa.

En las telenovelas mexicanas, por ejemplo, hay padres que lloran (sí, así, como los niños, con lagrimones de cocodrilo y todo el kit) pidiéndole perdón a sus hijas por haber coartado su libertad, haciéndolas acomplejadas y miserables (que no, que no me lo estoy inventando. Que lo vi el otro día en un extracto del gran final de "La Fea más Bella" que pusieron en "El Canal de las Estrellas"), o suegras que gritan cuales fieras a sus nueras siemplemente porque las odian por creerse lo suficientemente buenas para sus encantadores vástagos. ¿No les da vergüenza hacer semejantes osos ante tanta gente y, peor todavía, que todo eso quede grabado para la posteridad? Parece que el dinero es una de las primeras cosas que cura: La vergüenza.

Están, por otro lado, las grandes estrellas de Jolibú, esas que ganan óscares y que son conocidas por todos los integrantes del mundo occidental con acceso a un televisor. Esas no hacen tanto el oso porque consiguen participar en producciones, digamos, más realistas. Digo yo que el que nos chupemos tanta peli gringa así sin más no es de a grátis (ya les pagan sus millonazos). Y la mayoría creemos que es de lo más fácil. No sabemos que detrás de todo eso hay interminables clases de respiración, de movimientos corporales, de expresiones faciales, de danza, de canto, de interpretación, técnicas, ensayos, etc. Por no hablar de que hay que machetearse los guiones. Vamos, que vestuario, maquillaje, peinado, buena fotografía y una cara bonita no lo son todo.

Luego están los que actúan pero que no son propiamente actores. Me refiero a los que aparecen en los medios electrónicos como conductores, reporteros y piltrafillas auxiliares del mantenimiento de la audiencia. Los que trabajan en radio lo tienen muy cómodo, porque aunque hay que actuar hasta para pronosticar el clima (sí. Que yo he trabajando en radio y hay que exagerar un chingo la entonación para que aquello no se oiga de "al tiro" plano, soso y sin vida), como nadie te ve (o casi nadie. Generalmente tienes, por lo menos, al técnico de sonido del otro lado del cristal, muerto de aburrimiento en su diaria labor de apretar botoncitos en el momento preciso) puedes gesticular a tu antojo y sacarte un moco, si te apetece, mientras el muermo de tu compañero de programa suelta su chorazo.

En televisión, sin embargo, mientras ese muermo de tu compañero suelta su mega-speach tú tienes que poner cara de poker, o de "lo que dice este mamón es muy cierto; pongan atención, que nos está revelando el hilo negro de la historia del karate" y si te toca hablar tienes que mover las cejas, abrir los ojos y mover un poco las manos. Pero ojo: que todo eso tiene que tener un "equilibrio". Porque si te pasas con la gesticulación el "estimable" se nos distrae y no hacen ni puto caso de lo que estás diciendo.

Si te toca conducir noticiero, la cosa tiene su enjundia. Porque siempre hay algún pesao que se pone a hacer gracias detrás de la cámara mientras tú narras, con aquella cara de tragedia griega seria, que en Indonesia han entregado el equipo centenar y medio de personas en el cuarto tsunami en lo que va del año.

En mi caso concreto, algunas dotes de actriz siempre he tenido. Durante la carrera de comunicación alguna cosa tuve que actuar (cuando estás estudiando no cuentas con recursos, de manera que tú tienes que escribir el guión, sostener la linterna para iluminar la escena, mover la cámara, hacer el ruidito del búho que va pasando y, cuando no te queda de otra, también actuar) y en algún ensayo una compañera me preguntó que qué me pasaba. Nada-, le contesté muy seria: ¿Qué no se supone que había que llorar en esta escena?

Pero creo que de todas, mis actuaciones más evidentes fueron en la secundaria. Con 14 años mis amigos y yo éramos muy platicones (no sé de qué tanto hablábamos, pero el caso es que siempre había alguno diciendo algo). Todo iba bien hasta que alguno decía alguna graciosada y todos soltábamos la carcajada en plena clase. Y el maestro volteaba a vernos, claro. Y yo, con todas esas dotes histriónicas, automáticamente ponía mi cara de póker y como si estuviera en un examen. No me temblaban ni los labios, mientras el resto de mis amigos se partían de risa. Resultado: Los sacaban a todos, menos a mí, que no me habían comprobado el pecado, y me quedaba yo sola, con todas las butacas de a mi alrededor vacías. Mú aburrido, sí.

Pues todo esto explica por qué los niños de ahora quieren ser simplemente "famosos". Lo de la actuación requiere mucho trabajo y muchas dotes. En cambio, como famoso te vale con saber insultar a mansalva y gritar mientras los demás intentan exponer sus lamentables puntos de vista sobre cosas que no le interesan ni a sus propias madres.

Yo me quedo con mi adorada radio. No te tienen que maquillar, ni peinar. Puedes ir vestido como te dé la real gana y tirarle de vez en cuando un moquito al técnico de sonido a través del cristal. Luego habrá que granjearse al de la limpieza, pero eso ya es actuación de otra peli.

Un besazo fingido,

Suza.

jueves, 22 de febrero de 2007

EL PROBLEMA DE LA FALTA DE PATROCINIO

Esto de que no le paguen a una produce un gran retraso en la producción. Como no estoy monetariamente comprometida se me pasan las semanas sin encontrar un tema para plasmar en este antro.

Últimamente he tenido mucho contacto con el tema de la escritura. Desde el web de Stephen King, que dice que para escribir hay que sentarse y hacerlo, vomitar todo lo que tus dedos sean capaces de plasmar en la pantalla y no preocuparse por errores, estructura y demás hasta el final (traducido a mis propias palabras). Me parece una receta interesante y acertada, dado que normalmente se escabuyen las ideas por culpa de la falta de velocidad al escribir.

Luego está la peli de Truman Capote, que vi el otro día. Me dejó honda huella. Sigo preguntándome cómo alguien capaz de escribir una historia como Desayuno con Diamantes puede luego involucrarse en un proyecto tan sórdido como A Sangre Fría. Parece que las consecuencias de esto último fueron obvias y previsibles: el artista sumido en el mundo de las drogas, el alcohol y la depresión. Al menos Truman Capote tenía una buena razón para eso (y no como la gran mayoría de los artistOs -me refiero a los que andan en esos rollos. Evidentemente no todos los artistOs son drogos, alcohólicos y demás-, que terminan igual de puro tontos).

Está, por otro lado, el caso de Cervantes, que me parece un personaje de lo más ecléctico e interesante. El hombre, en plena edad media, escribe la más grande obra de su lengua de todos los tiempos, y una de las más grandes obras de la literatura universal; estuvo en la cárcel; escribió más novelas que la gran mayoría desconoce por completo. Y todo eso en un mundo sin tele, sin compu, sin papel de baño, sin aviones, sin ETA, sin talibanes, sin tolerancia, sin buen rollito, sin MP3, sin videojuegos, sin internés... Uff!!! Qué dependientes nos hemos vuelto los escritores modernos!!! El caso es que el Quijote, con todo y lo difícil que es de leer, me dejó una honda huella también. No termino de digerir el tristísimo y acertadísimo final, que no cuento aquí para no chafarles el invento a quienes no han tenido la osadía de leerlo.

Por último está Don Fernando del Paso. Me tiene atrapada con sus Noticias del Imperio. Él es un poco más moderno que Cervantes y gracias a eso tuve la gran oportunidad de ir a alguna de sus charlas en la facultad de Letras, en Guadalajara, México. Tardó 10 años en escribir esta novela y yo lo que me pregunto es el placer que se siente conseguir semejante logro, el día a día de una labor tan meticulosa y titánica. Yo no termino de meterme del todo dentro de la dinámica del escritor, distraída como vivo por las labores cotidianas del hogar que, aunque superficiales, nimias e intrascendentales para el resto del mundo, me mantienen entretenida, ocupada, feliz y realizada a mi manera, por no decir que alejada de todo estrés laboral.

Estoy aprendiendo a vivir con los males que me van saliendo, que es una manera de superarlos. He conseguido superar la autocompasión (me ha costado años, pero creo que lo he conseguido a tiempo) y ser feliz con todo y mis múltiples dolores.

Y estoy coleccionando "Planes B" que poco a poco se van desarrollando. Así voy distribuyendo mis huevos en varias canastas, mientras la vida me lleva un poco por caminos inusitados. Así que ya les iré contando más cosas, según vaya pasando el año. Por lo pronto hay probabilidades de un próximo viaje a Madrid y otro a Galicia, a disfrutar de mis nuevos amiguetes.

Un saludiño literario,

Suza.

lunes, 22 de enero de 2007

LA SUERTE DE LA FEA

Yo no creo en la suerte. Pero hay ocasiones en las que se podría creer que existe, aunque a mí me gusta más bien pensar en que es el destino o el karma los que deciden esas cosas que nos ocurren sin que nosotros tengamos mucho poder sobre ellas.

En general, en la vida se ganan pocas cosas por sorteo. Algún reintegro en la lotería y cosas así. Pero nada más. La primera cosa que gané fue una canasta navideña llena de "delicatessen" en una posada en mi último trabajo. Fue la primer y última navidad que celebré con mis compañeros de la radio (al año siguiente me vine a Europa y me quedé en España) y me gané el premio más gordo. Pues sí. Me puse muy contenta. Y disfruté mucho de la canasta porque la pude compartir con mi familia.


La segunda cosa que gané fue hace poco. En noviembre, para ser exactos. Y fue un pelín más grande: Un viaje al Caribe. Al principio me costó creerlo. Lo primero que pensé es que se trataba de un timo o, como dicen aquí en España, de una engañufla. Y me dije que hasta que no estuviera sentada en el avión no me lo creería. Pero era cierto. Nos fuimos en tren a Madrid e hicimos un viaje que no es el mejor de nuestras vidas (he viajado demasiado como para que una semana en el Caribe se convierta en el mejor viaje de mi vida, por mucho que haya sido gratis) pero sí uno que ha sido muy rentable porque hicimos nuevos amigos.

Las vacaciones nos cayeron como anillo al dedo, por supuesto. Y el sol también. Y además el conocer un país que, de entrada, no se me había ocurrido visitar: República Dominicana. No es que le hiciera el fuchi, pero es que siendo yo de México y habiendo pasado ahí 5 semanas de luna de miel el verano pasado, recorriendo medio país, pues República Dominicana no viene a cuento cuando hay países que son diferentes a México y que todavía no conozco.

República Dominicana tiene similitudes a México en cuanto a la vegetación, la arquitectura y la estructura turística, aunque en pequeñito. Y tiene de diferente que la mayoría de la población de RD es de raza negra. En México es más bien difícil encontrarse con un negro. Yo sólo recuerdo haber visto uno en toda mi vida allá. Y que en lugar de tequila beben ron. Yo en lo personal prefiero el tequila. El ron no me suele caer muy bien que digamos.

El caso es que descansamos, hicimos algunas excursiones, nos divertimos mucho y ganamos como amigos a una pareja de gallegos que viven en Vigo. Un gran regalo.

Lo último que gané, que tiene menos suerte y más mérito, fue un concurso de cuentos y relatos breves, con un relato titulado "El Señorito Filomeno". Es el primer concurso literario que gano y esperemos que no sea el último. A lo mejor porque éste premio sí era creíble cuando me avisaron que había ganado, lo disfruté más que cuando me dijeron lo del viaje a Punta Cana. Brincaba de contenta y no podía borrar la sonrisa de mi cara.

Y después de toda esta presunción, deduzco que en la vida se disfrutan más los triunfos que la suerte. No desdeño a la suerte. Nunca vienen mal unos milloncitos del Euromillón. Pero el orgullo de sentir que se ha hecho algo lo suficientemente bien como para que sea reconocido es insuperable.

Ojalá y todos los que lean esto puedan experimentar alguna vez estos sentimientos. Si no es así, ojalá y tengan buenos y verdaderos amigos. Es cursi, pero son muy valiosos.

Feliz Año de la suerte, 2007

viernes, 1 de diciembre de 2006

QUÉ TRISTE

Ya me parecía patético que AMLO se proclamara “presidente legítimo” y todo el teatrito que ha estado montando desde que el TRIFE reafirmara a Calderón en su papel de presidente electo. No me consta que no haya habido fraude y no me consta que AMLO sea perdedor, como asegura el TRIFE. Pero sí creo que en algún punto hay que poner la línea y me parece que AMLO la ha traspasado por mucho.

Estoy de acuerdo en que, si tiene desacuerdo con el veredicto de Tribunal Federal Electoral, lo haga patente y tome acciones al respecto. Pero me parece que las acciones que ha tomado son las de un mal perdedor, un ardido que no soporta haber quedado fuera de la jugada y perder todo el poder con el que tanto soñaba.

Me da igual por quién voté. Me da igual por quién hayan votado los demás. A cual más todos. AMLO por su mal perder y su patética, anticonstitucional y rastrera política anti-perder, y Calderón por haber nombrado a Francisco Ramírez Acuña Secretario de Gobierno y por todo el montón de grillas, compromisos de campaña y acciones inexplicables de las que todavía no me he enterado.

El primero demuestra que hubiera sido un “Chávez” más en Latinoamérica (o Sudamérica. Aquí en Europa les da igual que México esté pegado a los pinches gringos. Siempre nos ponen en Centro o Sudamérica), izquierdoso, rebelde, anti-gringo, anti-empresarios, pro-pobres y todos los atributos extras que se les achacan a los últimos líderes latinoamericanos, pero que nadie se atreve a decir en voz alta; y el segundo demuestra que las cosas seguirán igual o peor, poniendo en el poder a alimañas de la calaña de FRA, que no hace más que “ir por la grande” y luchar, en horas de trabajo, en aras de sus propios intereses y de los de nadie más.

Pese a todo lo anterior, me quito el sombrero ante Fox y Calderón, que supieron sacar adelante la situación de manera digna y sin contratiempos. Fingir que no pasa nada y hacer toda la ceremonia frente a toda esa bola de trogloditas nerdenthales que no tienen la menor idea de lo que es luchar por la democracia, por un país, por el derecho legítimo a vivir en un Estado de Derecho, me parece al menos un intento válido e inicial por al menos fingir que se lucha por gobernar bien.

Sé que con el tiempo todo este oropel terminará en lágrimas de decepción y desesperanza, al pasar los días paulatinamente aumentará la inseguridad, las ejecuciones, los asesinatos, las muertas de Juárez y los desaparecidos como el bien ponderado “Ron Guevara”, desaparecido desde principios de Octubre, y que seguramente quedará como uno más de los periodistas desaparecidos en el basto territorio mexicano, mencionado por el solo hecho de ser periodista. ¿Cuántos desparecidos más habrá que nadie conoce y que no se mencionan porque ni siquiera tienen una profesión gremial, como el periodismo, que se ocupa de hacerla de pedo cuando uno de sus integrantes es vejado en el ejercicio de su profesión o en la simple transición de su vida?

Los “nuevos” encargados de la seguridad alegan que sus prioridades serán el combate al crimen organizado, al narcotráfico y el otorgar a los mexicanos la seguridad que todos anhelan y se merecen. Ya. Y yo voy y me lo creo.

No se trata de que, como AMLO, vayamos todos y bloqueemos absurdamente actos que están marcados por la constitución que son absolutamente legales. No se trata de tomar la salida fácil del pataleo, adjudicarse un cacho de territorio trascendental para la vida cotidiana de la capital del país, mejor conocido como Zócalo, e intentar, patéticamente hacer parecer que los patéticos son los que ostentan, legítimamente, el poder que otorga la Constitución mediante las elecciones. Se trata de:

Cambiar los aspectos de la constitución que no sólo permiten, sino que fomentan este tipo de políticas y de actitudes por parte de los gobernantes legítimos. Si el gobierno presidencialista republicano absoluto no funciona, pues estudiemos otros gobiernos que hay en el mundo y absorbamos de ellos lo que más nos acomode. En España, por ejemplo, no se vota a un candidato, sino a un partido. Y cuando dicho partido gana, tiene que haber negociaciones en los congresos para determinar quién será el (o la) que ostente el poder ejecutivo del país. La oposición tiene un papel trascendental en el devenir del país al poner el dedo en la llaga en lo que opina que el gobierno en turno está haciendo mal, al proponer reformas o modificaciones que le parecen convenientes y oportunas y al participar activamente en la vida política del país.

Denunciar las acciones, hechos y sucesos que hagan patente y evidente que no vivimos en un Estado de Derecho, que hagan evidente ante el exterior, pero SOBRE TODO ANTE EL PROPIO PAÍS, que estamos dormidos y dominados por una fuerza gandalla, arribista y opresora de entes que se van corrompiendo unos a otros y que forman una gran cadena de cabrones que garantizan que, gane el partido que gane, el país estará cada vez más jodido, más pobre y más pisoteado por el pie de la corrupción, de la miseria, de la podredumbre, de la inseguridad y de la violencia, sin que ninguno de los afectados mueva un dedo en aras de cambiar la situación.

Hoy aplaudo la actitud y habilidad del PAN, de rescatar la tradición y la legalidad de manos de unos energúmenos con imaginación insuficiente para hacer algo creativo y efectivo en pro de sus demandas, apegándose a lo inconstitucional, ilegal y patético, y habiendo librado su batalla inicial con una dignidad que poco se esperaba después de la contienda electoral más sucia y arribista que se ha visto en la historia de nuestro país.

Sin embargo, dejo el canal de la denuncia abierto para patalear por el nombramiento de FRA como secretario de gobierno. Que salgan airosos de su primer bronca no significa que me tengan contenta para todo lo que resta del sexenio. Es posible que AMLO hubiera sido mejor gobernante, pero eso nunca lo sabremos porque cada día comprueba más que es peor que el posible hipócrita que supo llegar legalmente a la silla grande.

Lamentablemente entre todos se están encargando de demostrar que para que México mejore se necesitan medidas y situaciones drásticas al límite de lo obsceno, como una dictadura, un montón de muertes, una guerra civil o una invasión más gandalla que la de Irak.

El único problema es que nuestras reservas petrolíferas están más bien en vías de extinción. A ver quién es el guapo que se atreve a invadir a un paraíso con 106 millones de hijos de su qué barbaridad, sin broncas étnicas y con un único gran problema de velar cada uno por sus propios intereses y, si es posible, sumarlo con fastidiar al vecino más cercano.

Qué triste, que yo tenga que ver desde lejos cómo mi querida nación se autodestruye cachito a cachito, sexenio a sexenio.

No a FRA. Sí a la lucha legal y constitucional por la instauración del buen funcionamiento del país. Sí a la paz. No a los compromisos de campaña. No al montón de basura plástica con fotos de ilustres desconocidos con que llenan las calles en tiempos electorales, que no sirve de nada, y que después los ayuntamientos tienen que quitar o, peor aún, que se quedan ahí hasta que "estorban" porque se presenta una nueva campaña electoral y hay que colocar a otro ilustre desconocido. Sí a las campañas electorales basadas en hechos, en el buen trabajo, en acciones efectivas y eficaces de superación y aumento en la calidad de vida de TODOS y TODAS, y no en publicidad estéril y contaminante. Sí a un México vivo y lleno de ciudadanos activos. No a un México autista, resignado y nerdenthal como el que tenemos ahora. Ya basta de que nos la ensarten sin vaselina, con grava y doblada.

Dejémonos de orgías de corrupción y empecemos a trabajar por un Estado de Derecho REAL. Empecemos por nuestro padre, nuestro hermano, nuestro jefe, nuestro líder sindical, y sigamos a otros niveles.

MÉXICO DESPIERTA DE UNA BUENA VEZ!!!

Atte:

Lamentosa juída, triste y desesperanzada.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

SEGUNDO INTENTO


Hace un par de años, de los relatos de un viaje de 3 meses por Europa, nació una columna conocida como "El Bar de la Esquina". En ella se narraban pensamientos varios, según el acontecer mundial y local de la vida de su autora. O sea, yo. El Bar de la Esquina quedó en "receso" por culpa de un mal que atacó a mis pies y que no me permitía ser persona. Este detalle es curioso ya que, en general, los grandes creadores de la historia de la humanidad tuvieron vidas, si no miserables, sí con altos grados de dificultad. Sin embargo, en mi caso ese parámetro ha funcionado al revés. O, por lo menos, al hablar en mi columna principalmente de lo que me acontece, no me parece que sea muy interesante que digamos leer el día a día de un mal que virtualmente no existe y en el que sólo yo estoy enterrada. No se trata de ningún cáncer que me va a matar y al que enfrento con heroicidad y humor envidiables. Tampoco tenía que sufrir insuperables dolores como en su momento los tuvo Frida Kahlo. Con estarme sentadita bastaba para estar aceptablemente bien. En fin, que no me parecía muy atractivo narrar aquellos interminables días de cárcel virtual. Y tampoco tenía ánimos para describir unos días llenos de "nada".


Ahora que he superado el problema, o al menos he aprendido a vivir con él, vuelvo a ver el mundo con los colores de antes y este nuevo servicio de Google me parece un buen pretexto para retomar lo que en su momento fuera el proyecto más exitoso y menos rentable que he tenido. En realidad es el segundo intento. El primero fue en Windows Live Spaces, pero resulta que tienen un sistema horrible de censura que me obligaba a mutilar mis textos, por lo que hace meses que se quedó en "Stand By".


Mi vida está llena de abandonos a causa del pago. Creo que siempre he trabajado mejor sin sueldo. El compromiso genera estrés y es difícil de compatibilizar con el arte creativo.Por otra parte, si alguna vez consigo publicar un libro, los ingresos que generen sus ventas serán bienvenidos. La paga sobre algo que ya está hecho con total libertad sí que es más compatible con esta viajera de la vida que consigue hacer realidad algunos sueños.


Cualquier idea que genere ingresos monetarios será bienvenida. Y bienvenidos sean todos los que deseén continuar con las travesías y travesuras de El Bar de la Esquina. Las ediciones publicadas bajo la sección "Esfera Pública" son diferentes por ser destinadas a un concurso que hubo en un periódico mexicano hace un par de años. Ahora que conservo mi libertad de expresión y mi ausencia total de remuneración retomo el formato inicial y procuro hablar de cosas más alegres.
En este sitio encontrarán todas las ediciones anteriores del Bar y, a partir de hoy, las que vayan saliendo.


Desde España, un abrazo de esta mexicana navegante de las letras.


Suza.