jueves, 22 de febrero de 2007

EL PROBLEMA DE LA FALTA DE PATROCINIO

Esto de que no le paguen a una produce un gran retraso en la producción. Como no estoy monetariamente comprometida se me pasan las semanas sin encontrar un tema para plasmar en este antro.

Últimamente he tenido mucho contacto con el tema de la escritura. Desde el web de Stephen King, que dice que para escribir hay que sentarse y hacerlo, vomitar todo lo que tus dedos sean capaces de plasmar en la pantalla y no preocuparse por errores, estructura y demás hasta el final (traducido a mis propias palabras). Me parece una receta interesante y acertada, dado que normalmente se escabuyen las ideas por culpa de la falta de velocidad al escribir.

Luego está la peli de Truman Capote, que vi el otro día. Me dejó honda huella. Sigo preguntándome cómo alguien capaz de escribir una historia como Desayuno con Diamantes puede luego involucrarse en un proyecto tan sórdido como A Sangre Fría. Parece que las consecuencias de esto último fueron obvias y previsibles: el artista sumido en el mundo de las drogas, el alcohol y la depresión. Al menos Truman Capote tenía una buena razón para eso (y no como la gran mayoría de los artistOs -me refiero a los que andan en esos rollos. Evidentemente no todos los artistOs son drogos, alcohólicos y demás-, que terminan igual de puro tontos).

Está, por otro lado, el caso de Cervantes, que me parece un personaje de lo más ecléctico e interesante. El hombre, en plena edad media, escribe la más grande obra de su lengua de todos los tiempos, y una de las más grandes obras de la literatura universal; estuvo en la cárcel; escribió más novelas que la gran mayoría desconoce por completo. Y todo eso en un mundo sin tele, sin compu, sin papel de baño, sin aviones, sin ETA, sin talibanes, sin tolerancia, sin buen rollito, sin MP3, sin videojuegos, sin internés... Uff!!! Qué dependientes nos hemos vuelto los escritores modernos!!! El caso es que el Quijote, con todo y lo difícil que es de leer, me dejó una honda huella también. No termino de digerir el tristísimo y acertadísimo final, que no cuento aquí para no chafarles el invento a quienes no han tenido la osadía de leerlo.

Por último está Don Fernando del Paso. Me tiene atrapada con sus Noticias del Imperio. Él es un poco más moderno que Cervantes y gracias a eso tuve la gran oportunidad de ir a alguna de sus charlas en la facultad de Letras, en Guadalajara, México. Tardó 10 años en escribir esta novela y yo lo que me pregunto es el placer que se siente conseguir semejante logro, el día a día de una labor tan meticulosa y titánica. Yo no termino de meterme del todo dentro de la dinámica del escritor, distraída como vivo por las labores cotidianas del hogar que, aunque superficiales, nimias e intrascendentales para el resto del mundo, me mantienen entretenida, ocupada, feliz y realizada a mi manera, por no decir que alejada de todo estrés laboral.

Estoy aprendiendo a vivir con los males que me van saliendo, que es una manera de superarlos. He conseguido superar la autocompasión (me ha costado años, pero creo que lo he conseguido a tiempo) y ser feliz con todo y mis múltiples dolores.

Y estoy coleccionando "Planes B" que poco a poco se van desarrollando. Así voy distribuyendo mis huevos en varias canastas, mientras la vida me lleva un poco por caminos inusitados. Así que ya les iré contando más cosas, según vaya pasando el año. Por lo pronto hay probabilidades de un próximo viaje a Madrid y otro a Galicia, a disfrutar de mis nuevos amiguetes.

Un saludiño literario,

Suza.

lunes, 22 de enero de 2007

LA SUERTE DE LA FEA

Yo no creo en la suerte. Pero hay ocasiones en las que se podría creer que existe, aunque a mí me gusta más bien pensar en que es el destino o el karma los que deciden esas cosas que nos ocurren sin que nosotros tengamos mucho poder sobre ellas.

En general, en la vida se ganan pocas cosas por sorteo. Algún reintegro en la lotería y cosas así. Pero nada más. La primera cosa que gané fue una canasta navideña llena de "delicatessen" en una posada en mi último trabajo. Fue la primer y última navidad que celebré con mis compañeros de la radio (al año siguiente me vine a Europa y me quedé en España) y me gané el premio más gordo. Pues sí. Me puse muy contenta. Y disfruté mucho de la canasta porque la pude compartir con mi familia.


La segunda cosa que gané fue hace poco. En noviembre, para ser exactos. Y fue un pelín más grande: Un viaje al Caribe. Al principio me costó creerlo. Lo primero que pensé es que se trataba de un timo o, como dicen aquí en España, de una engañufla. Y me dije que hasta que no estuviera sentada en el avión no me lo creería. Pero era cierto. Nos fuimos en tren a Madrid e hicimos un viaje que no es el mejor de nuestras vidas (he viajado demasiado como para que una semana en el Caribe se convierta en el mejor viaje de mi vida, por mucho que haya sido gratis) pero sí uno que ha sido muy rentable porque hicimos nuevos amigos.

Las vacaciones nos cayeron como anillo al dedo, por supuesto. Y el sol también. Y además el conocer un país que, de entrada, no se me había ocurrido visitar: República Dominicana. No es que le hiciera el fuchi, pero es que siendo yo de México y habiendo pasado ahí 5 semanas de luna de miel el verano pasado, recorriendo medio país, pues República Dominicana no viene a cuento cuando hay países que son diferentes a México y que todavía no conozco.

República Dominicana tiene similitudes a México en cuanto a la vegetación, la arquitectura y la estructura turística, aunque en pequeñito. Y tiene de diferente que la mayoría de la población de RD es de raza negra. En México es más bien difícil encontrarse con un negro. Yo sólo recuerdo haber visto uno en toda mi vida allá. Y que en lugar de tequila beben ron. Yo en lo personal prefiero el tequila. El ron no me suele caer muy bien que digamos.

El caso es que descansamos, hicimos algunas excursiones, nos divertimos mucho y ganamos como amigos a una pareja de gallegos que viven en Vigo. Un gran regalo.

Lo último que gané, que tiene menos suerte y más mérito, fue un concurso de cuentos y relatos breves, con un relato titulado "El Señorito Filomeno". Es el primer concurso literario que gano y esperemos que no sea el último. A lo mejor porque éste premio sí era creíble cuando me avisaron que había ganado, lo disfruté más que cuando me dijeron lo del viaje a Punta Cana. Brincaba de contenta y no podía borrar la sonrisa de mi cara.

Y después de toda esta presunción, deduzco que en la vida se disfrutan más los triunfos que la suerte. No desdeño a la suerte. Nunca vienen mal unos milloncitos del Euromillón. Pero el orgullo de sentir que se ha hecho algo lo suficientemente bien como para que sea reconocido es insuperable.

Ojalá y todos los que lean esto puedan experimentar alguna vez estos sentimientos. Si no es así, ojalá y tengan buenos y verdaderos amigos. Es cursi, pero son muy valiosos.

Feliz Año de la suerte, 2007

viernes, 1 de diciembre de 2006

QUÉ TRISTE

Ya me parecía patético que AMLO se proclamara “presidente legítimo” y todo el teatrito que ha estado montando desde que el TRIFE reafirmara a Calderón en su papel de presidente electo. No me consta que no haya habido fraude y no me consta que AMLO sea perdedor, como asegura el TRIFE. Pero sí creo que en algún punto hay que poner la línea y me parece que AMLO la ha traspasado por mucho.

Estoy de acuerdo en que, si tiene desacuerdo con el veredicto de Tribunal Federal Electoral, lo haga patente y tome acciones al respecto. Pero me parece que las acciones que ha tomado son las de un mal perdedor, un ardido que no soporta haber quedado fuera de la jugada y perder todo el poder con el que tanto soñaba.

Me da igual por quién voté. Me da igual por quién hayan votado los demás. A cual más todos. AMLO por su mal perder y su patética, anticonstitucional y rastrera política anti-perder, y Calderón por haber nombrado a Francisco Ramírez Acuña Secretario de Gobierno y por todo el montón de grillas, compromisos de campaña y acciones inexplicables de las que todavía no me he enterado.

El primero demuestra que hubiera sido un “Chávez” más en Latinoamérica (o Sudamérica. Aquí en Europa les da igual que México esté pegado a los pinches gringos. Siempre nos ponen en Centro o Sudamérica), izquierdoso, rebelde, anti-gringo, anti-empresarios, pro-pobres y todos los atributos extras que se les achacan a los últimos líderes latinoamericanos, pero que nadie se atreve a decir en voz alta; y el segundo demuestra que las cosas seguirán igual o peor, poniendo en el poder a alimañas de la calaña de FRA, que no hace más que “ir por la grande” y luchar, en horas de trabajo, en aras de sus propios intereses y de los de nadie más.

Pese a todo lo anterior, me quito el sombrero ante Fox y Calderón, que supieron sacar adelante la situación de manera digna y sin contratiempos. Fingir que no pasa nada y hacer toda la ceremonia frente a toda esa bola de trogloditas nerdenthales que no tienen la menor idea de lo que es luchar por la democracia, por un país, por el derecho legítimo a vivir en un Estado de Derecho, me parece al menos un intento válido e inicial por al menos fingir que se lucha por gobernar bien.

Sé que con el tiempo todo este oropel terminará en lágrimas de decepción y desesperanza, al pasar los días paulatinamente aumentará la inseguridad, las ejecuciones, los asesinatos, las muertas de Juárez y los desaparecidos como el bien ponderado “Ron Guevara”, desaparecido desde principios de Octubre, y que seguramente quedará como uno más de los periodistas desaparecidos en el basto territorio mexicano, mencionado por el solo hecho de ser periodista. ¿Cuántos desparecidos más habrá que nadie conoce y que no se mencionan porque ni siquiera tienen una profesión gremial, como el periodismo, que se ocupa de hacerla de pedo cuando uno de sus integrantes es vejado en el ejercicio de su profesión o en la simple transición de su vida?

Los “nuevos” encargados de la seguridad alegan que sus prioridades serán el combate al crimen organizado, al narcotráfico y el otorgar a los mexicanos la seguridad que todos anhelan y se merecen. Ya. Y yo voy y me lo creo.

No se trata de que, como AMLO, vayamos todos y bloqueemos absurdamente actos que están marcados por la constitución que son absolutamente legales. No se trata de tomar la salida fácil del pataleo, adjudicarse un cacho de territorio trascendental para la vida cotidiana de la capital del país, mejor conocido como Zócalo, e intentar, patéticamente hacer parecer que los patéticos son los que ostentan, legítimamente, el poder que otorga la Constitución mediante las elecciones. Se trata de:

Cambiar los aspectos de la constitución que no sólo permiten, sino que fomentan este tipo de políticas y de actitudes por parte de los gobernantes legítimos. Si el gobierno presidencialista republicano absoluto no funciona, pues estudiemos otros gobiernos que hay en el mundo y absorbamos de ellos lo que más nos acomode. En España, por ejemplo, no se vota a un candidato, sino a un partido. Y cuando dicho partido gana, tiene que haber negociaciones en los congresos para determinar quién será el (o la) que ostente el poder ejecutivo del país. La oposición tiene un papel trascendental en el devenir del país al poner el dedo en la llaga en lo que opina que el gobierno en turno está haciendo mal, al proponer reformas o modificaciones que le parecen convenientes y oportunas y al participar activamente en la vida política del país.

Denunciar las acciones, hechos y sucesos que hagan patente y evidente que no vivimos en un Estado de Derecho, que hagan evidente ante el exterior, pero SOBRE TODO ANTE EL PROPIO PAÍS, que estamos dormidos y dominados por una fuerza gandalla, arribista y opresora de entes que se van corrompiendo unos a otros y que forman una gran cadena de cabrones que garantizan que, gane el partido que gane, el país estará cada vez más jodido, más pobre y más pisoteado por el pie de la corrupción, de la miseria, de la podredumbre, de la inseguridad y de la violencia, sin que ninguno de los afectados mueva un dedo en aras de cambiar la situación.

Hoy aplaudo la actitud y habilidad del PAN, de rescatar la tradición y la legalidad de manos de unos energúmenos con imaginación insuficiente para hacer algo creativo y efectivo en pro de sus demandas, apegándose a lo inconstitucional, ilegal y patético, y habiendo librado su batalla inicial con una dignidad que poco se esperaba después de la contienda electoral más sucia y arribista que se ha visto en la historia de nuestro país.

Sin embargo, dejo el canal de la denuncia abierto para patalear por el nombramiento de FRA como secretario de gobierno. Que salgan airosos de su primer bronca no significa que me tengan contenta para todo lo que resta del sexenio. Es posible que AMLO hubiera sido mejor gobernante, pero eso nunca lo sabremos porque cada día comprueba más que es peor que el posible hipócrita que supo llegar legalmente a la silla grande.

Lamentablemente entre todos se están encargando de demostrar que para que México mejore se necesitan medidas y situaciones drásticas al límite de lo obsceno, como una dictadura, un montón de muertes, una guerra civil o una invasión más gandalla que la de Irak.

El único problema es que nuestras reservas petrolíferas están más bien en vías de extinción. A ver quién es el guapo que se atreve a invadir a un paraíso con 106 millones de hijos de su qué barbaridad, sin broncas étnicas y con un único gran problema de velar cada uno por sus propios intereses y, si es posible, sumarlo con fastidiar al vecino más cercano.

Qué triste, que yo tenga que ver desde lejos cómo mi querida nación se autodestruye cachito a cachito, sexenio a sexenio.

No a FRA. Sí a la lucha legal y constitucional por la instauración del buen funcionamiento del país. Sí a la paz. No a los compromisos de campaña. No al montón de basura plástica con fotos de ilustres desconocidos con que llenan las calles en tiempos electorales, que no sirve de nada, y que después los ayuntamientos tienen que quitar o, peor aún, que se quedan ahí hasta que "estorban" porque se presenta una nueva campaña electoral y hay que colocar a otro ilustre desconocido. Sí a las campañas electorales basadas en hechos, en el buen trabajo, en acciones efectivas y eficaces de superación y aumento en la calidad de vida de TODOS y TODAS, y no en publicidad estéril y contaminante. Sí a un México vivo y lleno de ciudadanos activos. No a un México autista, resignado y nerdenthal como el que tenemos ahora. Ya basta de que nos la ensarten sin vaselina, con grava y doblada.

Dejémonos de orgías de corrupción y empecemos a trabajar por un Estado de Derecho REAL. Empecemos por nuestro padre, nuestro hermano, nuestro jefe, nuestro líder sindical, y sigamos a otros niveles.

MÉXICO DESPIERTA DE UNA BUENA VEZ!!!

Atte:

Lamentosa juída, triste y desesperanzada.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

SEGUNDO INTENTO


Hace un par de años, de los relatos de un viaje de 3 meses por Europa, nació una columna conocida como "El Bar de la Esquina". En ella se narraban pensamientos varios, según el acontecer mundial y local de la vida de su autora. O sea, yo. El Bar de la Esquina quedó en "receso" por culpa de un mal que atacó a mis pies y que no me permitía ser persona. Este detalle es curioso ya que, en general, los grandes creadores de la historia de la humanidad tuvieron vidas, si no miserables, sí con altos grados de dificultad. Sin embargo, en mi caso ese parámetro ha funcionado al revés. O, por lo menos, al hablar en mi columna principalmente de lo que me acontece, no me parece que sea muy interesante que digamos leer el día a día de un mal que virtualmente no existe y en el que sólo yo estoy enterrada. No se trata de ningún cáncer que me va a matar y al que enfrento con heroicidad y humor envidiables. Tampoco tenía que sufrir insuperables dolores como en su momento los tuvo Frida Kahlo. Con estarme sentadita bastaba para estar aceptablemente bien. En fin, que no me parecía muy atractivo narrar aquellos interminables días de cárcel virtual. Y tampoco tenía ánimos para describir unos días llenos de "nada".


Ahora que he superado el problema, o al menos he aprendido a vivir con él, vuelvo a ver el mundo con los colores de antes y este nuevo servicio de Google me parece un buen pretexto para retomar lo que en su momento fuera el proyecto más exitoso y menos rentable que he tenido. En realidad es el segundo intento. El primero fue en Windows Live Spaces, pero resulta que tienen un sistema horrible de censura que me obligaba a mutilar mis textos, por lo que hace meses que se quedó en "Stand By".


Mi vida está llena de abandonos a causa del pago. Creo que siempre he trabajado mejor sin sueldo. El compromiso genera estrés y es difícil de compatibilizar con el arte creativo.Por otra parte, si alguna vez consigo publicar un libro, los ingresos que generen sus ventas serán bienvenidos. La paga sobre algo que ya está hecho con total libertad sí que es más compatible con esta viajera de la vida que consigue hacer realidad algunos sueños.


Cualquier idea que genere ingresos monetarios será bienvenida. Y bienvenidos sean todos los que deseén continuar con las travesías y travesuras de El Bar de la Esquina. Las ediciones publicadas bajo la sección "Esfera Pública" son diferentes por ser destinadas a un concurso que hubo en un periódico mexicano hace un par de años. Ahora que conservo mi libertad de expresión y mi ausencia total de remuneración retomo el formato inicial y procuro hablar de cosas más alegres.
En este sitio encontrarán todas las ediciones anteriores del Bar y, a partir de hoy, las que vayan saliendo.


Desde España, un abrazo de esta mexicana navegante de las letras.


Suza.

EL VIRUS MÁS GORDO

Se reproduce sin control. Su único depredador es millones de veces más pequeño que él. No tiene eso que en la naturaleza se conoce como “selección natural”. Es decir, cuando la especie cuida a los mejores elementos y abandona a los débiles o enfermos. Ejerce violencia en contra de los suyos sin ninguna razón. Sí, estoy hablando del hombre.

Se supone que somos superiores porque “razonamos”, porque tenemos un lenguaje, porque supuestamente podemos comunicarnos. Pero yo, por más que le busco, por arriba, por abajo, por adentro, no encuentro esa superioridad por ningún lado, excepto en la capacidad de destruir y perjudicar, sobre todo a lo que más queremos.

Bajo el precepto de “la calle es de todos”, lo que pensamos es “Bueno, como es mía, hago con ella lo que me da mi real gana”. Ergo, primero existo luego ensucio. Tiramos basura por doquier, incluso si hay un bote de basura cerca. Pintamos de garabatos todas las paredes a nuestro alcance en algo que algunos llaman “arte”, otros “manifestaciones socioculturales” y yo “agresión hacia mi persona”. Porque se están metiendo conmigo. La calle también es mía y no la puedo ver bonita porque hay un montón de seres igualitos a mí que se empeñan en destruir lo que también es mío. Lo peor de todo es que, si se enteran de que me están agrediendo, no sólo no dejarán de ensuciar ni de garabatear, sino que lo harán con más gusto, acordándose de que me molesta. “Eso, para que aprenda la lección”, dirán ufanos.

Ya la voy aprendiendo. No somos superiores. Somos un virus de este pobre planeta. Y no parece haber vacuna contra nosotros. Pestes, guerras santas, cruzadas, racismo, hambre, terrorismo, guerras por negocio, Bush, Hitler, Sharón, sida. Nada parece poder destruirnos. Somos invencibles y necios. En África, no conformes con no tener qué comer, se destruyen unos a otros en guerras étnicas. Pero si son todos negritos, iguales ante los ojos de ese Dios que tantos se han reinventado una y otra vez, y ante los míos también. Y, aparte del color, también son iguales a mí, que me tocó ser blanca. Ni yo ni nadie tenemos constancia de que antes de venir tengamos la posibilidad de elegir color, raza, nacionalidad, ideología, religión, etc.

Que si llevar velo, que si vestir “como occidentales”, que si venerar o no símbolos nacionales, porque somos de tal o cual raza o país. Dios, en ninguna de sus “versiones” ha opinado nada, y seguimos todos perteneciendo a la etnia humana y viviendo en el mismo maltrecho planeta que, por cierto, es cada vez más pequeñito.

Respeto la libertad de culto y defiendo la diversidad cultural. Algunos pueblos tienen costumbres que otros calificamos de bárbaras, como la ablación de clítoris, pero creo que, por encima de eso, tienen la libertad de ser un pueblo con su identidad cultural, como la tenemos los mexicanos.

Al final, lo que me gustaría no va a poder ser. Bush incumple el tratado de Kyoto por razones económicas, como siempre. Se sigue metiendo en todos lados, por su naturaleza gringa. Tienen esa costumbre muy arraigada. Sharón invita a todos los judíos, pero sobre todo a los que tienen “cierto nivel económico” a que regresen a su tierra, mientras le niega la legalidad en Israel a cualquiera que no pertenezca a la raza judía. Y los radicales de todas las corrientes siguen creyendo que ellos son los únicos con derecho a habitar el planeta.

Seguirá habiendo ablación, de clítoris y de otras cosas, matriarcados y violencia doméstica. Bush seguirá agandallándose el petróleo, Sharón terminará su abominable muro y los mexicanos seguirán grillándose al compañero de trabajo porque hace las cosas mejor y más rápido y, por lo tanto, los pone en evidencia, mientras se olvidan de poner orden en un gobierno que sale cada día más caro y más ineficiente.

Y todos seguiremos tirando basura.
Mar. 24/ago/2004 19:10

EL ETERNO MITO DEL ORGASMO FEMENINO

Es un rollo. Si no consigues llegar a él tienes un gran problema: eres frígida, no vales nada como mujer. Si lo tienes, no eres mujer normal, sino otra cosa de cuatro letras, incluida la “p”. Y si eres lo que algunos conocen como “multiorgásmica” ni te cuento.

Por más que los chistes se empeñen en decir que la multiorgasmia es la octava maravilla, la verdad es que puede ser una gran cruz, sobre todo en un mundo de machos procedentes del matriarcado, como México. Empezando porque cuando te imparten “educación sexual” te explican lo que es el pene, la vagina, el coito, la eyaculación. Te explican cómo se produce un embarazo, te definen las “ETS”, etc. Pero nunca, al menos cuando a mí me tocó estudiar, mencionan el orgasmo. Y claro, el día que tienes uno, sin tener ni la menor idea de que existen, por lo menos te sacas un gran susto. Eso, cuando lo tienes.

Porque, no conformes con no hablarte de su existencia, a lo largo de toda tu vida como mujer te machacan y te programan con frases célebres como “no le llames. Que te busque él. Si no, serás una ‘buscona’”. “No hagas cosas buenas que parezcan malas”. “Las mujeres decentes se meten en casa temprano” (como si el sol impidiera que los penes se levanten y las vaginas se lubriquen). “Si le das lo que quiere, te dejará” (vaya. ¿Y si yo también quiero? ¡Qué escándalo! ¿Cómo puedes siquiera pensar esas cosas, mucho menos decirlas?).

Entonces, cuando llega la hora de la verdad, o no sientes nada, por aquello de no cambiar de “estatus social” o, si sientes, no lo puedes disfrutar a tus anchas porque te sientes culpable de gozar con algo que “está mal”.

Encima (o debajo, como ustedes prefieran, que para eso somos disque libres) si alguno de los precarios cónyuges que puedas llegar a tener se entera de que eres multiorgásmica emprende una cruzada en contra de la insatisfacción y se pone, como meta en la vida, romper el récord olímpico del éxtasis y el acto sexual se reduce a invitar a los del “Récord Guinnes” para que certifiquen su hazaña de haberle proporcionado a una diosa 659 explosiones de placer. Después, te envidian. Al final, te dejan, porque “es demasiado cansado competir con una gran mujer como tú”.

En el ínter, te has convertido en la mujer con la que todos se lo pasan fenomenal, pero a la que no quieren para compañera de vida. Siguen prefiriendo casarse con las que tienen “sello de garantía”, porque “serán buenas madres para sus hijos”, aunque se aburran mortalmente con ellas.

Al final, siempre quedan esas “diosas” para divertirse, aunque poner cuernos no esté bien. Al final, todos se emborrachan y eso tampoco está bien. Y en el trabajo el jefe hace transas con el dinero de los contribuyentes, y mi compadre es influyente y no paga impuestos. ¿Qué más da una cosa que otra?

¿La solución? Ni feminismo, ni calificativos, ni reglas de género. Simplemente, libertad para crecer, para experimentar, para conocer personas, lugares y formas de hacer las cosas, todo a su tiempo, cada uno a su paso y a su medida. Y sobre todo, olvidarnos de la “competencia”. El amor y el sexo no son carreritas. Nadie es mejor ni peor. Se trata de encontrar un compañero o compañera complementario. Y luego, enseñar esa igualdad de condición a nuestros hijos con un armonioso ejemplo libre de calificativos utilizados, sobre todo, por una sociedad disfuncional.
Mar. 17/ago/2004 20:23

CERTIFICACIONES HIPÓCRITAS: LA MANERA “LEGAL” DE VERNOS LA CARA

Es el colmo. El descaro de los gringos en temas internacionales no tiene límite. Por un lado, están a punto de elegir al nuevo presidente del planeta, elecciones en las que sólo una minoría de la población mundial puede participar. Y ni quién diga mú. Ni siquiera los chinos, que son mayoría.

Llegaron a América (continente) procedentes del norte de Europa y casi exterminaron a los nativos que se encontraron a su paso, en esas desafortunadas tierras del norte. Trajeron negros de otras partes del globo, como si fueran ganado, para que “trabajaran” para ellos con sus derechos rebajados, disminuidos, exterminados, hasta que una guerra los hizo, supuestamente, entrar en razón y acabar con la esclavitud.

Sin embargo, en ese que llaman el país de las oportunidades, de la igualdad y de la libertad, se sigue tratando como inferior a todo aquel que no es "como ellos" y se sigue pisoteando al resto del planeta, según sus intereses, como si el resto de la humanidad fuéramos simples cucarachas que merecen ser aplastadas bajo el zapato del God bless America.

Entre sus más recientes atrocidades está haber destruido al pueblo de Irak. Cierto, tenían un dictador en el poder, un tirano sin escrúpulos. Pero mientras ese señor no se metiera con el resto de las soberanías, el problema seguía siendo de los irakíes y la responsabilidad de poner solución a esa situación también. Sin embargo, llega don Bush con su toga de deidad omnipotente que todo lo sabe y decide que los pobres irakíes merecen ser salvados de tan maligno opresor, supuestamente terrorista y los deja a merced de la anarquía, de los conflictos étnicos, de la venganza y del desamparo.

Lo más triste de todo no es que don Bush haya hecho todo eso por combatir el terrorismo. Lo más triste es que lo hizo por cuestión de negocios. El negocio de la guerra, de la reconstrucción, del petróleo.

Su cinismo no se limita a los negocios que son benéficos para Estados Unidos, sino que va más allá y abarca los negocios que le son, supuestamente, perniciosos. Hace muchos años que Estados Unidos certifica y descertifica a los países, según considere que dichos países actúan o no, de manera eficiente, en combatir el narcotráfico. En esa lista negra ha estado México siempre, hasta hace 3 años, en que nuestro país pasó al lado de los “certificados”.

Sin embargo, a pesar de que don Fox ha avanzado en ese tema, combatiendo algo de la corrupción que había, en comparación con gobiernos anteriores, según organismos como la DEA, el FBI, el Servicio de Aduanas y Seguridad Fronteriza y la Patrulla Fronteriza, México ha fracasado en términos reales para erradicar la producción de drogas, desmantelar los cárteles y cerrar la frontera norte para evitar la entrada de dichos productos a nuestros pobres vecinos del norte.

En contraparte y como buen aliño de esta ensalada de despropósitos bushianos, recientemente la fracción republicana en el Congreso de esos pobres vecinos nuestros del norte dejó expirar una ley que Clinton consiguió con muchos esfuerzos, que impedía la circulación legal de fusiles AK-47, mejor conocidos como “cuernos de chivo”, con el pretexto de “ineficacia” por parte de dicha ley.

Es cierto que existe corrupción en México en términos del narcotráfico, pero también es cierto que, la mayoría de las veces, a los implicados no les queda de otra, cuando los guardianes del orden mexicanos en muchos casos reciben sueldos miserables, portan chalecos antibalas que no protegen ni de una pedrada y casi siempre están en desventaja frente a los narcotraficantes a la hora de los madrazos.

En resumen: Estados Unidos, por un lado, se autoproclama juez del mundo y decide quiénes son dignos de existir y quienes no, según producen o dejan de producir cosas que ellos consumen ávidamente, sin que nadie los obligue ni les pague por hacerlo y por otro lado no sólo no ponen nada de su parte para evitar dicha situación, excepto certificar ante el mundo quiénes son los buenos y quiénes los malos, sino que además nos complican la labor liberando armas que los narcos de por sí ya consiguen con gran facilidad. Y nosotros como si nada. Seguimos a expensas de sus propias reglas, manteniéndonos en inferioridad de condiciones y consumiendo su basura.
Mar. 21/sep/2004 20:11

ALARMAS ECOLÓGICAS: ¿EL FIN DE LO NO ESTADOUNIDENSE?

No sé por aquellos lares, pero aquí en Europa se insiste cada dos por tres en las catástrofes “naturales” que se avecinan en todo el planeta. El niño, la niña, el aumento de huracanes, tormentas tropicales y grandes sequías son los síntomas más evidentes. Los menos perceptibles son el deshielo de la Antártida y la elevación del nivel de los mares.

El calentamiento global del planeta se produce principalmente por las emisiones de contaminantes que producen efecto invernadero. En 1997 se aprobó el Protocolo de Kyoto, un acuerdo que establece que los países desarrollados, como Estados Unidos y los integrantes de la Unión Europea, deben reducir sus emisiones de dichos gases.

Este año, el Caribe ha pagado las consecuencias de que el país más poderoso del planeta, mejor conocido como Estados Unidos, ejerza de su autoproclamado derecho de hacer lo que le sale de las pelotas, según sus propios intereses, y hace caso omiso de un montón de cosas que generan falta de armonía y consecuencias catastróficas, como oponerse a la ratificación del Protocolo de Kyoto.

Y aunque Estados Unidos ha sufrido algunas de las consecuencias de los últimos huracanes, como siempre, el que ha bailado con la más fea es el más pobre, el que, por decirlo de manera elegante, tiene las peores condiciones en América (continente): Haití, quien suplica para que los países lo ayuden a superar esta crisis que no tiene ni pies ni cabeza y que amenaza con salirse de órbita ante la presencia de un nuevo huracán.

Suiza anuncia que dispone de 200 mil euros del Programa Alimentario Mundial. Francia envía 2 aviones con materiales, medicamentos y una misión de evaluación de las necesidades. España manda un avión de las Fuerzas Aéreas con 12 toneladas de alimentos, material de reconstrucción y ropa de abrigo. Y Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, manda sólo 60 mil dólares de ayuda. Por supuesto, no es obligación de los “americanos” (me muero de ganas de cambiarle el nombre al continente, sólo para que no me incluyan cuando hablan, henchidos de orgullo, de “América” como su país) ayudar a Haití. Supongo que tampoco es su obligación apoyar un tratado que afecta su economía de manera tan gravosa, aunque su forma de vida, comida rápida y transgénicos incluidos, acabe con el resto de la población mundial. Supongo que eso sería lo ideal para Estados Unidos: De esa manera no tendrían que preocuparse por el terrorismo y tendrían todo el petróleo que queda para ellos solitos.

A lo mejor perdonan a Rusia, ahora que Putin ha anunciado una campaña anti-terrorista similar a la de su histórico antagonista.

Nosotros, mexicanos, tenemos todo para ser una gran potencia: Tenemos petróleo, un montón de campo en donde sembrar y criar ganado; un clima envidiado por muchos, todo tipo de frutas y verduras, todas las playas posibles y un montón de gente que puede trabajar. ¿Qué esperamos para ponernos las pilas, dejar de comer la basura gringa, adelgazar un poquito, y convertirnos en una potencia que genere un poco de equilibrio en este amenazado planeta, para beneplácito de nuestros hermanos de Latinoamérica, y de nuestros compas europeos?
Jue. 23/sep/2004 12:05

LOS HUEVOS DE SCHROEDER

En general en Europa se ha alcanzado un nivel de bienestar ejemplar en el mundo. La tasa de desempleo es relativamente baja, hay bastante seguridad y, hasta hace poco, los únicos problemas de los europeos eran el terrorismo, en lugares muy específicos, y los gringos, con sus guerras y sus lloriqueos constantes a la Organización Mundial del Comercio para poner sus experimentos en el mercado (me refiero al maíz transgénico y reces con clembuterol, por ejemplo), como si se tratara de alimentar ratones en lugar de seres humanos.

Sin embargo, la comunidad europea empieza a alcanzar su límite de bienestar. Mientras que durante algún tiempo consiguieron sostener un cierto equilibrio, al tener tasas de natalidad relativamente bajas, en la actualidad esa baja natalidad está pasando su factura. Entre otras cosas, porque los sistemas de pensiones están basados en que los trabajadores pagan las pensiones de los que ya están jubilados. El sistema funciona bien, siempre y cuando haya suficientes trabajadores.

Pero no los hay. Hace 20 años Europa ya era un continente viejo. Por las calles apenas si se veían niños. En cambio, es un excelente lugar para ser viejo. Hay parques con bancas, instalaciones para practicar deportes como la petanca y los bolos y un montón de obra pública y construcciones para entretenerlos toda la mañana (las construcciones en Europa son como de mundo Lego: excavadoras que ponen lo que sacan en un camioncito, que luego va y deposita su carga en un contenedor. Grandes grúas que mueven cosas. En fin. Un montón de maquinaria que es muy divertida de ver en acción), por no hablar de centros cívicos a donde pueden acudir a leer el periódico, practicar juegos de mesa y tomar cursos amenos y a su alcance.

El problema es que hace tiempo que el número de trabajadores se ha visto superado por el número de jubilados. Al estar Europa sumergida durante muchos años en un círculo de baja natalidad (los hijos salen muy caros y la gente es muy consciente de eso) las cuentas ya no salen.

Don Schroeder, canciller alemán, ha agarrado el toro por los cuernos y, pese a los votos que le va a costar, y los huevos que ya le han aventado, está haciendo lo que es correcto, lo que tiene que hacer como gobernante con conciencia: atajar el problema cuando todavía están a tiempo de hacer algo. Los demás países de Europa tendrán que poner sus barbas a remojar, ahora que Alemania ha dado el primer paso. En España ya se habla del problema de las pensiones, pero no han pasado de ese nivel: el oral.

México y Latinoamérica en general podrían aprender mucho de Europa si tan sólo observaran un poquito. Se tiene todo para ser potencia: recursos naturales, petróleo, grandes extensiones de tierra cultivable, grandes paraísos turísticos y mucha gente que puede trabajar. ¿Qué esperamos para hacer las cosas bien y para hacer de Latinoamérica otro punto de equilibrio para el mundo?
Mié. 25/ago/2004 0:21

ESPEJITOUS II

Según me explicaron en la escuela, don Lázaro Cárdenas del Río, quien fuera presidente de México hace muchos años, grabó su nombre en la historia de México con letras de chapopote al expropiar el petróleo para los ciudadanos de este bizarro país.

Entiendo que una industria petrolera pública tendría que redituar en beneficios para los mexicanos. Pero para TODOS ellos, no para unos cuantos. Sin embargo, recientemente se anunció la entrega de cerca de 8 mil millones de pesos al sindicato de PEMEX, destinados a obras de diversa índole que, supuestamente, están entre las prestaciones a que los trabajadores de la paraestatal tienen derecho, como vivienda, instalaciones deportivas, servicios médicos, etc.

Entre los rubros asignados al gasto de tan espléndida cantidad de dinero, están 320 millones de pesos para los gastos de la negociación del contrato colectivo. Con los ojos de plato, elaboro las siguientes preguntas: ¿Es necesario hacer las negociaciones en algún Sheraton sucursal Hawai? ¿Los negociadores sindicales y altos mandos, tienen que ir todos vestidos de Armani? ¿En las negociaciones es estrictamente necesario servir caviar relleno de faisán, como diría don Polo ídem? ¿A los negociadores tienen que ponerles alfombra roja y llevarlos en limusina? Y ya, para preguntar algo serio: ¿qué no se supone que los sindicatos se mantienen de las cuotas que dan los trabajadores que VOLUNTARIAMENTE se afiliaron a ellos y que deberían sacar de esas mismas cuotas lo necesario para negociar el bienestar de esos mismos trabajadores que tan confiadamente les dan de comer?

Y luego, los negociadores por parte de la empresa, pues tendrían sus gastos cubiertos porque se supone que es parte de su trabajo. ¿Cómo es que necesitan 320 millones de pesos para negociar un contrato que, por lo demás, parece ya bastante ventajoso?

Ya hubo un Pemexgate. La empresa tiene déficit. Sigo sin entender. Son pocos los países de este planeta, cada vez más pequeño, que tienen petróleo. De esos que tienen petróleo, por el momento podemos hacer a un lado a Irak, por razones evidentes. Ese petróleo, además de para hace la gasolina que le ponemos a nuestros cochecitos, y sobre la cual el gobierno ya cobra un montón en impuestos, sirve para venderlo a otros países para que fabriquen un montón de cosas, además de para que lo usen como combustible, también para sus cochecitos.

En teoría, tendría que entrar un dineral a esa empresa PÚBLICA, dineral del cual, parte se tendría que invertir en mantenimiento y mejoras de la empresa, y otra parte tendría que servir para que los mexicanitos tuviéramos carreteras, servicio médico gratuito, trámites fiscales sencillos y ágiles, edificios públicos dignos para nosotros, y no sólo para sus funcionarios de alto nivel, drenaje, electricidad, calles, agua potable, ríos y lagos limpios, parques y un montón de cosas más.

Se supone que don Lázaro privatizó el petróleo mexicano para que tuviéramos todo eso. Nosotros pagamos impuestos para tener todo eso. ¿Por qué no lo tenemos?
Mar. 24/ago/2004 18:43