Vuelvo a mis orígenes. Mañana estaré cruzando el charco por aire para reunirme con parte de mi familia. Al menos con la parte más querida. La ocasión especial es el cumpleaños 102 de mi abuela. Uséase, el pretexto. La verdadera razón es que, con la crisis, el vuelo me lo han bajado a casi la mitad de lo que me suele costar. Así que es una buena oportunidad para dejarme caer por allá y convivir un poco con los míos, sobre todo aprovechando que mi hermano también suele ir a Guadalajara por estas fechas.
De momento, mi agenda pinta ya llena. Mi prima me está preparando salidas nocturnas para el fin de semana y mi hermano está organizando una excursión a Tapalpa, previa a la celebración del macro cumpleaños abuelil.
Será la primera vez que cruce el charco yo sola y será la primera vez que me separe de mi marido durante más de 1 semana desde que estamos juntos. Después de 7 años todavía me duele un webo separarme de él, incluso cuando es sólo un fin de semana. Pero él tiene que trabajar y no se puede ausentar unos días en estas fechas.
Y yo aprovecharé para sacar fotos de los lugares de la ciudad con los que más sueño que, no tienen nada de especial, pero por alguna razón que desconozco, sueño mucho con ciertas calles y ciertas zonas. Así que aprovecharé mis recientemente adquiridos conocimientos fotográficos para obtener imágenes que me reafirmen que, aquello con lo que sueño, tiene algo de realidad. Y de paso para hacer un par de ejercicios pendientes de la escuela.
Ya tengo el mal cuerpo habitualmente característico previo a estos viajes. Esta vez ha empezado antes dadas las diferencias antes mencionadas respecto de otros viajes. Pero la maleta ya está lista y de momento creo que no se me olvida nada. Espero poder ir colgando cosas a lo largo de la semana.
Un besito.






